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Las fuentes de los
principios activos
Se calcula que entre el 40 y el 45% de los
componentes de los medicamentos modernos son de origen natural,
o bien son directamente derivados de moléculas extraídas
de la naturaleza. Hacia 1978, de los diez medicamentos cinco
eran derivados de la hemisíntesis de Cephalosporina
C (antibiótico aislado del hongo marino
Cephalosporium acremonium), y sólo uno de ellos era
resultado de una síntesis total.
Desde el punto de vista químico la gran
fuente de estas moléculas activas son metabolitos secundarios
aislados de microorganismos y vegetales terrestres a marinos
(por metabolitos secundarios se comprende todas aquellas moléculas
que no intervienen directamente en las reacciones esenciales
del metabolismo de un organismo).
Sin llamar en consideración la inmensa
variedad de especies animales y vegetales existentes en el
planeta, la tarea de aislar una sustancia a activa útil
para el tratamiento de enfermedades supone no sólo
saber cúal será la especie de elección
(planta o animal, sino además las características
de su acción farmacológica.
En esta casi imposible tarea, los conocimientos
de la medicina tradicional (sistemáticamente registrada
o no), como la china o los sistemas ayurvérdicos y
unani hindúes, o la propia del shamán o curandero
de América del Sur o Central, han sido de gran ayuda.
Los etnobotánicos deben esforzarse por rescatar los
secretos que guardan estos "doctores" indígenas.
Se calcula que alrededor del 74% de los medicamentos derivados
de vegetales ha sido descubierto al comisionarse un estudio
científico para investigar la validez de los asertos
folclóricos sobre las plantas y para investigar las
sustancias responsables de sus supuestos beneficios.
El alga mortal de Hana
Quizás uno de los casos más asombrosos
de esta interacción de la ciencia con la medicina tradicional
sea el descubrimiento de la biotoxina "palytoxina` (fig.
1), que se originó en cuentas y leyendas de las islas
de Hawai.
Este organismo, denominado Limu-make-ohana (alga mortal de
Hana), fue descrito por Malo, el primer cronista de folclor
hawaiano, de la siguiente forma: "...según Moulea,
en el distrito de Hana brota una espuma venenosa en los charcos
cercanos al océano, que es utilizada para untar las
puntas de flecha transformándolas en venenosos y mortales
proyectiles. Esta espuma no brota en n ningún otro
lugar". Intrigados por este organismo tóxico poco
común, los investigadores de la Universidad de Hawai
se lanzaron a la difícil tarea de su búsqueda.
Se necesitó consultar una serie de informadores locales
para ubicar estos charcos, que resultaron estar en lugares
tabúes, prohibidos para los indígenas. Según
la tradición, aquel que osara recolectar este musgo
tóxico sería víctima de las peores desgracias.
A pesar de todo el día 31 de 1961 se llevó a
cabo la primera recolección. Ese día inexplicablemente
se declaró un incendio de tales proporciones que destruyó
completamente el laboratorio principal del instituto de Biología
Marina de Hawai.
El examen detallado del organismo reveló
que no se trataba de una alga ni de un hongo, sino de un anthozoario
del género Palythoa: Palythoa tóxica. Se requieren
15 ug de esta sustancia pare fulminan a un hombre. Este increíble
efecto se debe a que es un poderoso constructor de los vasos
sanguíneos. Se le conocen también importantes
propiedades antitumorales.
Otra biotoxina de origen manrino debe su descubrimiento
a una observación hecha por pescadores japoneses. Ellos
narraban que algunos insectos morían al ponerse en
contacto con un gusano cuyo nombre taxonómico es Plychete
lumbrineris heteropoda. De este organismo se aisló
la Nereistoxina en el año 1934, gracias al trabajo
de Nitta, en Japón. quien trabajaba con un extracto
obtenido de los gusanos. Luego se descubrió que esta
sustancia es capaz de bloquear la transmisión nerviosa
a nivel de ganglios adosados al sistema nervioso central lo
que permitió finalmente la obtención de un insecticida
comercializado el año 1967 en Japón con el nombre
de Padam; demostró ser muy eficaz contra cepas resistentes
a los insecticidas organoclorados u organofosforados clásicos.
Si se revisa los efectos tóxicos de
las sustancias biocactivas citadas, se llega a la conclusión
(y la experiencia así lo ha demostrado) de que frecuentemente
existe una relación entre las propiedades tóxicas
de éstas y una actividad biológica asociada
de interés farmacológico. Este es un factor
que presta gran ayuda en la búsqueda de nuevos productos
que pudieran eventualmente ser utilizados como fármacos.
Cómo se desarrolla
un nuevo medicamento
Producir un nuevo medicamento implica un largo
proceso no exento de onerosos gastos. Se requiere la colaboración
de un grupo interdisciplinario de químicos, biólogos,
farmacólogos y médicos. Es frecuente que al
cabo de diez años, aproximadamente, y luego de invertir
millones de dólares en investigación, se lance
a mercado un nuevo producto. Resumiremos esta larga tarea
en tres etapas fundamentales:
Etapa 1
- Búsqueda de nuevas moléculas
que presenten actividades biológicas interesantes.
Dependiendo de la estrategia utilizada, las moléculas
son obtenidas por síntesis en el laboratorio a asiladas
a partir de fuentes naturales. Las sustancias activas son
seleccionadas luego mediante pruebas farmacológicas
apropiadas para clasificar el tipo de actividad biológica
de que se trate (antibiótica, antitumoral, antiparasitaria,
etc.) La síntesis de compuestos análogos y derivados
químicos permite evaluar sus propiedades.
Etapa 2
- Las sustancias seleccionadas son inmediatamente
sometidas a los tests farmacológicos, bioquímicas
y toxicólogos intensivos. Estos tests permiten confirmar
la actividad farmacológica detectada en las sustancias,
estudiar su modo de acción y precisar su toxicidad,
así como detectar eventuales efectos teratológicos.
Estos estudios requieren la obtención o síntesis
de importantes cantidades del producto, como también
de trazadores isotópicos radiactivos, para conocer
las biotransformaciones que sufren las moléculas en
as organismos animales.
Etapa 3
- Una vez que todos los estudios sobre los
animales han sido positivos se precede a la experimentación
clínica sobre el hombre comenzando en pequeña
escala. Si los resultados son positivos, se extienden os ensayos
clínicos con la finalidad de probar a eficacia y la
inocuidad del producto sobre un gran número de pacientes.
Los estudios deben, igualmente permitir el descubrimiento
de efectos secundarios poco frecuentes que no se pueden detectar
en un número reducido de individuos.
Finalmente, el nuevo medicamento es presentado
a las autoridades gubernamentales para su aprobación
y posterior comercialización. Todos estos procesos
van acompañados de la obtención de los métodos
de síntesis apropiados que permitan la producción
de la sustancia en gran escala (industrialmente), con un ato
grado de pureza y con costos que sean razonables.
Durante la comercialización, la sustancia
es sometida a un constante control de su eficacia terapéutica
y de la eventual aparición de efectos secundarios Se
considera que de alrededor de diez mil sustancias testeadas
en la etapa 1, sólo una de ellas llega a ser comercializada
como producto farmacológico.
Sin duda parece abrumador el panorama de actividades
desarrolladas en el amplio marco de la investigación
farmacológica para la consecución de un nuevo
medicamento. Pero no es menos cierto que la responsabilidad
implícita en la utilización de sustancias químicas
por seres humanos recae de un modo preferente en los profesionales
que las producen y en la legislación impuesta por el
estado para proteger a la población. Un ejemplo gráfico
de lo que significa esto es la documentación presentada
por una compañía farmacéutica que describía
los tests biológicos sobre una nueva sustancia en nada
menos que 45 volúmenes, el equivalente de 1.5 toneladas
de papel.
Una cruzada mundial
En el mundo entero, cientos de científicos
trabajan aislando e identificando nuevas moléculas
bajo diversos objetivos. Se calcula que tres mil nuevos compuestos
son informados cada año como producto de estas investigaciones.
Sólo el 10% ha sido sometido a las pruebas farmacológicas.
Sin embargo, existen en todo el mundo varios grupos de investigación
muy activos que están buscando medicamentos en los
vegetales.
En Estados Unidos la investigación más
relevante se lleva a cabo en las universidades y en el marco
de la investigación sobre el cáncer. Los centros
más productivos son el Instituto del Treiángulo
de Investigación de Carolina del norte, la Universidad
Estatal de Arizona, la Universidad de Illinois en Chicago,
la Universidad de Purdue, la Universidad Estatal de Ohio,
la Universidad de Carolina del norte y la universidad de Commonwealth
Virginia. Varias corporaciones japonesas, taiwanesas y de
China Popular también han realizado trabajos importantes.
En Japón existe un amplio equipo de
investigación que busca medicamentos antihepatotóxicos
y antidiabéticos. También en la Universidad
de Munich (Alemania Federal) y en la Universidad Nacional
de seúl (Corea del Sur) trabajan en el campo de las
drogas antihepatotóxicas extraídas de plantas.
En relación al SIDA, desde hace algunos años
se realiza una búsqueda exhaustiva de principios activos
que pudieran eventualmente, ser utilizados en el tratamiento
de esta flagelante, impiadosa enfermedad. El Instituto Nacional
de Cáncer (NCI) de los Estados Unidos ha ensayado una
inmensa variedad de sustancias en busca de actividad anticáncer,
ellas serán ensayadas para una posible actividad antiHIV.
La Universidad de Munich trabaja en Oslo campo desde hace
varios años, y se han iniciado otros estudios en Japón,
India y la República Popular China.
El legado de la naturaleza
Escasamente hemos comenzado a introducirnos
en la búsqueda de medicamentos nuevos. utilizables
con el mínimo riesgo para la vida y que sean extraídos
de plantas y animales. Si consideramos que hasta el momento
casi la totalidad de los productos naturales utilizados farmacológicamente
provienen de organismos terrestres, y que la química
de las tres cuartas partes del planeta se desarrolla en la
superficie del mar y en la interface mar-aire, zonas poco
estudiadas pero de creciente interés, podemos rápidamente
darnos cuenta de las increíbles posibilidades que nos
depara este mundo prácticamente ignoto, el cual se
ampara bajo una nueva y excitarte disciplina: la Química
Marina El medio marino es hoy considerado por los químicos
como una fuente inagotable de nuevas estructuras moleculares,
responsables de actividades biológicas antes inexplicables
o no observadas.
El gran interés de las industrias químicas
es comercial. Sin embargo, por el advenimiento de nuevas técnicas
mas rápidas y efectivas (y por lo tanto de un costo
mucho más bajo) en la aislación e identificación
de los principios activos y en lo que son los ensayos de actividad
biológica, el interés es cada vez mayor por
aprobar y apoyar investigaciones que lleven al descubrimiento
de nuevos fármacos cuya fuente sea la naturaleza.
En Chile se están realzando investigaciones
similares desde hace mucho tiempo, y sobre todo, últimamente,
orientadas hacia los organismos marinos. Esto constituye todo
un capítulo que ha de ser desarrollado en otra ocasión.
Es sólo el comienzo. En algunos casos la carrera es
contra el tiempo: los conocimientos sobre la utilización
de hierbas y plantas desaparecen con la muerte de los ancianos
curanderos que los poseen y ya no hay gente que quiera heredarlos.
En otros casos las especies que posiblemente nos puedan dar
lo que buscamos están extinguidas o en vías
de extinción.
De todas maneras, y fuera de cualquier discusión,
por más que el hombre quiera erigirse sobre los designios
naturales y predecir cuanto ocurre, nunca podrá dejar
de recurrir al legado de la naturaleza.
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Fuente: Creces.cl
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