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Cuando vamos a la farmacia
para obtener un medicamento debidamente prescrito por nuestro
médico, tenemos la intención de seguir la posología
al pie de la letra, confiados en que estos compuestos químicos
han sido elaborados en laboratorios guiados científicamente
bajo modernos conceptos farmacológico libres de nociones
folclóricas como aquellas que dicen de aguas de hierbas
de curanderos
Sin embargo, la Organización Mundial
de a Salud (OMS) estima que el 80% de los habitantes de países
en desarrollo recibe atención médica a través
de la medicina tradicional, la que utiliza en alto grado compuestos
químicos provenientes de plantas. De hecho, en los
EE. UU. aproximadamente el 25% de todas las recetas extendidas
desde hace 30 años a la fecha poseen ingredientes activos
que se extraen de plantas superiores (plantas que presentan
floración). Estos hechos y muchos más concernientes
a los productos naturales constituyen una paradoja para el
mundo occidental.
La quimioterapia y sus fundamentos
Ya en el siglo XVI Paracelso utiliza compuestos
y conocimientos químicos en la medicina, fundando lo
que se denominó iatrómica. Pero fue sólo
antes del comienzo del según XX, gracias a Paul Erhlich,
que las bases de la mediación por medio de sustancias
químicas quedarían establecidas de una vez y
para siempre. El desarrollo de esta disciplina, hoy denominada
Quimioterapia, que ha devenido una de las técnicas
más utilizadas en la lucha médica contra las
enfermedades, ha sido espectacular.
A pesar de que en los últimos cincuenta
años se ha descubierto un gran número de sustancias
nuevas, desde antibióticos a tranquilizantes, pasando
por los barbitúricos y las sulfamidas, aún existen
innumerables afecciones que no poseen un tratamiento quimioterapéutico
satisfactorio. Es el caso de varios tipos de cáncer,
de problemas circulatorios y de las inyecciones virales, cuya
más conspicuo representante es el SIDA.
Sin embargo, el uso de drogas con fines terapéuticos
ha traído también algunos inconvenientes. Mencionemos
algunos:
El uso excesivo de antibióticos ha generado
la aparición de las llamadas "cepas bacterianas
resistentes", que constituyen un complicado puzzle para
los médicos.
Los efectos secundarios provocados por medicamentos
que, junto con atacar procesos vitales ya sea de bacterias
invasoras o de células tumorales, también atacan
similares procesos en la célula normal.
Finalmente,
en el caso más agudo de todos, los medicamentos que
provocan enfermedades las llamadas enfermedades iatrogénicas.
Los ejemplos criados apoyan fuertemente la necesidad, no de
disminuir o evitar el uso de medicamentos, sino de encontrar
con gran urgencia nuevos principios activos que nos lleven
a medicamentos más específicos y mejor adaptados
a las necesidades humanas.
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