|
Una noticia proveniente
de Washington informa que tres investigadores norteamericanos
lograron aislar al gen responsable del cáncer de mama
en las mujeres.
Este hecho parece ser a simple vista espectacular,
por cuanto este tipo de cáncer es una verdadera amenaza
a la mujer y tiene una alta incidencia en Chile. Es por ello
que se recomienda el control periódico (mamografía)
para detectarlo desde los inicios. Mientras más precozmente
se determine, más posibilidades existen para realizar
un tratamiento efectivo.
¿Pero de qué manera contribuirá
dicha novedad a este problema de salud pública en la
población femenina y en qué consiste ese hallazgo?
Cada vez hay más evidencias de que el
origen del cáncer está en los genes. En las
células existen numerosos genes que potencialmente
pueden gatillar ese proceso anormal. Por lo general, se trata
de genes que comandan la producción de alguna proteína
que tiene que ver con la regulación de la división
celular. Por alguna razón externa (radiaciones, sustancias
tóxicas, virus u otras), un gen que es normal sufre
una modificación (mutación) y, como consecuencia,
la proteína que codifica es diferente y pierde la capacidad
de controlar la duplicación de las células.
Como resultado final, éstas comienzan a multiplicarse
desordenadamente y se genera así un tumor.
A pesar de estar la causa del cáncer
en nuestros genes, en la mayor parte de los casos los tumores
de la mama no son hereditarios y por ello se denominan "cánceres
esporádicos". Según las estadísticas,
una de cada diez mujeres desarrolla este tipo de enfermedad.
Con todo, un pequeño porcentaje (5%), especialmente
en mujeres jóvenes, este cáncer parece ser en
realidad hereditario. Este último caso está
siendo objeto de intensos estudios por diversos grupos de
investigadores, quienes intentan individualizar al gen responsable.
Ello se justifica, ya que una vez hallado y caracterizado
ese gen, puede fabricarse un test para saber qué mujeres
van a tener esta clase de mal y de este modo estar muy alerta
para su detección temprana.
A la caza del gen
Desde hace algunos años distintos grupos
de investigadores del mundo, principalmente de los EE.UU.,
Francia, Canadá y Japón, han iniciado una verdadera
carrera para individualizar ese gen. Como se comprende, detrás
de esta caza de genes hay poderosos intereses económicos,
dado que quien lo encuentre primero y lo patente será
el que podrá fabricar el test, con las consiguientes
ganancias.
Su ubicación ha significado tediosas
y pacientes investigaciones, porque no es sencillo hallar
a un gen específico dentro de los 100 mil que existen
en cada una de las células humanas. Todo comenzó
con el estudio de familias que tienen antecedentes de cáncer
del pecho por varias generaciones. Así se ha seguido
a numerosas familias , a cada uno de sus miembros se les ha
tomado muestras de sangre con la finalidad de intentar hallar
a un gen marcador que siga esa tendencia hereditaria.
El buscar esa característica común
del genoma humano es un proceso rutinario que llevan a cabo
los genetistas cuando quieren localizar al gen culpable de
alguna enfermedad. Frecuentemente, se encuentra un gen "trazador"
dentro de algunos de los 23 pares de cromosomas. En este caso,
éste ya se ubicó en el brazo largo del cromosoma
17. El descubrimiento lo comunicó Mary Claire King
en octubre de 1990, durante una conferencia sobre el tema
celebrada en Ohio, EE.UU.
Ese hallazgo acortó la búsqueda,
ya que al menos se sabe que el gen está en una región
del cromosoma 17. Hasta septiembre de 1993 los trabajos ya
estaban concentrados en un lugar todavía más
específico, exactamente en una zona del ADN conformada
por 20 genes distintos. El gen de marras entonces ya estaba
acorralado y había que identificarlo dentro de ese
conjunto.
Y finalmente la caza tuvo feliz término.
Un cable enviado desde Washington trajo la noticia: tres investigadores
norteamericanos lograron aislar el gen responsable, que corresponde
a una mutación del gen llamado BRCA 1. Se informa que
el trabajo fue publicado en la revista científica Science.
De aquí en adelante ya es fácil
fabricar el test que identifique la existencia de ese gen
mutante en cualquier mujer. Si se halla en quien tenga 59
años o menos, significa que tendría un 59% de
probabilidad de desarrollar un cáncer de mama. Como
este riesgo va aumentando con la edad, si el gen se detecta
en una mujer mayor de 70 años la chance de que tenga
este cáncer se eleva a un 82% .
Según se cree, el gen BRCA 1 es normal
y codifica una proteína cuya función es regular
la división de las células de la mama. Lo que
sucede es que en este gen se produciría una mutación
que es hereditaria, la que se transmitiría de madre
a hija. Ésta sería entonces la responsable de
la elaboración de una proteína alterada incapaz
de controlar la división de células y por ello,
éstas comienzan a multiplicarse desordenadamente.
Por otra parte, se sabe que esta forma alterada
del gen no sólo está presente en los canceres
hereditarios de la mama, dado que también se ha encontrado
en los denominados cánceres esporádicos una
vez que éstos se producen. Es decir, pareciera que
este gen mutante juega algún rol en ambos tipos de
cáncer del pecho: en los hereditarios y en los esporádicos,
salvo que en este último la mutación no sería
transmisible de una generación a otra.
Complicaciones anexas
Aun cuando en la noticia no se da a conocer,
es obvio que el test para detectar este gen anómalo
ya debe estar fabricado y en proceso de patentarse. Nadie
publica estos hallazgos mientras los mismos no tengan asegurada
su inscripción en la oficina de patentes.
Sin duda de que cuando el ensayo esté
disponible y aprobado por el National Institute of Health
de Washington (NIH), todas las mujeres desearán hacerlo,
ya que basta tomar una muestra de sangre para realizarlo.
Pero no sólo decidirán quienes tengan antecedentes
de cáncer de la mama en sus familiares, sino seguramente
todas las mujeres, ya que si se registra esa mutación
precozmente se podrá acceder a las terapias más
adecuadas.
Francis Collins, uno de los genetistas del
NIH está preocupado. Él manifiesta: ¿qué
determinación van a seguir las mujeres en caso de que
el test sea positivo? o ¿cómo se va a controlar
la explotación comercial de ese test? o ¿cuáles
serán las repercusiones que de ello se van a derivar?.
Desde luego que ese ensayo no llevará a un diagnóstico
seguro de la enfermedad. Por el contrario, si resulta positivo,
sólo indicará que existe una probabilidad de
que algo ocurrirá más tarde en la vida de la
persona. Pero bien puede ser que nada de ello suceda y entonces
¿cuál será la determinación de
la mujer si su test es positivo? o ¿cuál será
su determinación si el test es negativo? En este caso
tampoco significa que la mujer no vaya a tener un cáncer
de mama, dado que el gen mutante puede aparecer más
tarde (cáncer esporádico). Es decir, la mujer
debería repetir el test continuamente, pero ¿cómo
pagará ese examen que deberá realizarse en forma
periódica desde los 25 años?.
Si el test es positivo y la mujer es joven, tal vez la conclusión
médica es que debe hacerse mamografías muy seguidas
con la finalidad de detectar cualquier pequeño tumor,
de modo que si éste aparece se realice rápidamente
la extirpación de la mama. Sin embargo, la mamografía
no suele ser muy útil en mujeres jóvenes, dado
que a esa edad el tejido mamario es más denso y, por
lo tanto, los minúsculos tumores son difíciles
de hallar; no así en las mujeres mayores, en que ese
tejido es más laxo y se diferencia más fácilmente.
Si el test es positivo y la mujer es mayor
de 60 años, el riesgo de desarrollar un cáncer
de mama sería bastante más alto. ¿Bastará
entonces con efectuar mamografías repetidas en el tiempo
o será mejor extirpar inmediatamente ambas mamas para
evitar que se desencadene el cáncer?.
Todas estas interrogantes no tienen una respuesta
tajante; menos aun cuando las empresas comerciales comiencen
a presionar por que se realice el test desde muy temprana
edad. Estos ensayos podrán predecir la probabilidad
de un cáncer de mama, pero no podrán dar un
resultado con certeza absoluta o una probabilidad cercana
al 99%. Hay que imaginar lo que un test positivo acarrearía
para una mujer joven. Sería vivir con la espada de
Damocles encima, la angustia sería mayor si existe
una tendencia familiar, pasando ésta a la madre, hermanas
e hijas. Habrá que esperar que se conozca mejor la
génesis del cáncer. Quizás entonces test
como éstos serán más seguros y así
al menos se podrá tomar decisiones más fundamentadas.
Fuente: creces.cl
|