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Bromelina: el lado útil de comer piñas
La Bromelina es una enzima que degrada proteínas y que se extrae de la piña. Desde tiempos inmemoriales ha sido utilizada por el hombre americano como efectivo agente terapéutico. Tanto la medicina como la industria moderna utilizan este tipo de enzimas vegetales siguiendo más o menos los mismos principios que nuestros ancestros.

Hace aproximadamente 500 años que Cristóbal Colón "descubrió" la piña, cuando la cambió por piezas de fantasía a los indios de la isla Guadalupe. Una vez que hubo probado la fruta, el navegante intuyó instantáneamente su valor comercial y se intrigó también por la versatilidad de sus usos medicinales. Los isleños bebían jugo de piña como una ayuda a la digestión y como cura para el dolor de estómago, en especial luego de una abundante comida; las mujeres lo usaban como agente de limpieza para mejorar la textura de su piel y los guerreros trataban las heridas con la pulpa del fruto para ayudar a la cicatrización.

En la actualidad, los bioquímicos dedicados a la extracción de compuestos de origen vegetal han encontrado una explicación para estos variados usos: la planta de la piña es una rica fuente de Bromelina, una enzima que ayuda a la digestión dado que puede hidrolizar grandes moléculas proteicas a pequeños péptidos y aminoácidos.

El jugo de piña proporciona un activo ingrediente a las lociones para el cuidado de la piel, porque la bromelina que contiene destruye las capas externas, muertas o dañadas de la piel quedando expuestas las capas internas más suaves. Este mismo efecto ha sido usado para la eliminación de verrugas. También los isleños de Guadalupe hablan descubierto que preparaciones concentradas removían el pelo del cuerpo, esta vez porque la romelina hidroliza otra proteína: la queratina, constituyente esencial del pelo.

Colón estaba más interesado en la guerra que en la cosmética, y se interesó vivamente en las capacidades cicatrizantes de la bromelina, que agregaba a su capacidad degradadora de tejido dañado una propiedad antiséptica, pues atacaba las bacterias dejando la herida limpia y seca.

Una tecnología para el desecho

La enzima se encuentra distribuida tanto en el fruto como en el tallo o las hojas de la piña. En la actualidad, los productores de piña dado el alto valor comercial de la fruta extraen la enzima desde los tallos o troncos, un ejemplo clásico de aprovechamiento exitoso de un producto de desecho.

Hasta hace poco tiempo los agricultores arrancaban las plantas luego de cosechar una o dos frutas, porque éstas se dan cada vez de menor tamaño. Luego que se percataron de que los troncos son una buena fuente de bromelina, ahora los colectan y extraen la enzima con fines comerciales.

La extracción de la enzima desde material de tronco es bes tante simple. Una vez limpio el tronco, se extraen los tejidos externos dejando al descubierto el material interno blanco y de aspecto de almidón, que luego de molido y mezclado con agua produce un "jugo de tronco" rico en enzima. La bromelina luego se precipita con un solvente orgánico del tipo de la acetona, y luego se
seca y envasa como un fino polvo blanco.

Las aplicaciones terapeuticas

Científicos modernos están investigando un amplio rango de aplicaciones para la bromelina, muchas de las cuales se basan en los antiguos remedios.

En primer lugar, la bromelina puede ayudar en el tratamiento de la trombosis coronaria que se caracteriza por un bloqueo de los vasos sanguíneos por coágulos estructurados por una proteína llamada fibrina y que es responsable de al menos la mitad de las muertes en países desarrollados como G. Bretaña. Los ataques al corazón son a menudo causados por un bloqueo de los vasos sanguíneos que irrigan el corazón. Una situación similar se observa en los accidentes vasculares cerebrales.

La formación de coágulos sanguíneos es un proceso que ocurre -naturalmente en individuos normales pero que está controlado por un delicado balance entre la formación de coágulos y su degradación. La bromelina parece promover selectivamente la de-gradación natural de coágulos de sangre, sin causar hemorragias, en sujetos que presentan bloqueos en vasos sanguíneos.

La sangre contiene una proteasa natural que degrada coágulos, llamada plasmina, la cual debe ser activada desde su forma inactiva, el plasminógeno. SI este sistema natural no está balanceado, los niveles de plasminas pueden estar bajos, permitiendo que los coágulos persistan y bloqueen los vasos sanguíneos. lnvestigaciones realizadas por Steven Tanssing en Hawai, han demostrado que la bromelina puede estimular la conversión de plasminógeno en plasmina, lo cual permite des-hacer eficientemente los coágulos de fibrina.

La capacidad de la bromelina para promover la dispersión de coágulos ha sido probada en dos ensayos clínicos, con resultados preliminares promisorios. En una prueba con 140 pacientes coronarios - un 20 por ciento de los cuales tenía una expectativa de vida de aproximadamente dos años- el tratamiento con la enzima logró rebajar este porcentaje a sólo el 2 por ciento. En un segundo ensayo con 76 pacientes, durante los cuatro años siguientes murió menos del 3 por ciento, mientras la predicción había sido de 35 por ciento.

La bromelina también presenta una propiedad "antitrombótica" mediante la cual bloquea la conversión de protrombina en trombina, reduciendo de este modo la formación de coágulos. El efecto anti-inflamatorio de la bromelina está relacionado con este sistema. Trabajos hechos por Taussing y Col. sugieren que la bromelina es una droga anti-inflamatoria mejor que las drogas no-esteroidales, tal como lo es la aspirina. Mientras que la aspirina inhibe la síntesis de todas las prostaglandinas, la bromelina es más selectiva e inhibe la producción sólo de aquellas que aumentan la inflamación, sin afectar las antí-inflamatorias. Por su parte, el trauma y el stress prolongado tienden a desplazar el balance hacia las prostaglandínas proinflamatorias, proceso que es contrarrestado por bromelina que tiende a restablecer el equilibrio perdido.

A pesar de lo interesante que pueden parecer estos resultados, se
Requiere aun de mayor información acerca del posible mecanismo de acción a través del cual la bromelina actúa en el organismo.

El efecto terapéutico de bromelina puede -de este modo
estar dado por la actividad proteásica o por otro componente del extracto del tallo, como son aunque parezca paradojal, los inhibidores
de proteasas".

Acción versus inhibición

El extracto de bromelina contiene, en efecto, inhibidores naturales de proteasas, que son proteínas pequeñas que pueden inhibir enzimas proteolíticas, por lo que podrían ser usados para controlar su actividad. Esta acción inhibitoria resulta fundamental dado que las proteasas en el organismo no son siempre útiles; de hecho, pueden destruir tejido sano. El organismo también regula la actividad de las proteasas confinándolas a compartimentos específicos, tales como la sangre y el tracto digestivo, y controlando su actividad con inhibidores específicos Un buen ejemplo para ilustrar este mecanismo de control lo constituye la trombina, que hidroliza parcialmente el fibrinógeno de la sangre para formar coágulos de fribina.

Este proceso está regulado por la presencia de un inhibidor: la antitrombina. Algunas enfermedades rompen este armonioso equilibrio y las proteasas escapan a otro compartimento, rompiendo así la razón proteasa/inhibidor, con lo que se produce la destrucción indiscriminada de tejidos.

Algunos tipos de bacterias también secretan proteasas que
degradan tejidos del organismo huésped y los invaden. Por ejemplo, Staphylococcus aureus, responsable de la formación de forúnculos, secreta una proteasa que destruye el tejido de la piel, lo que facilita la invasión de estos microorganismos.

También en el enfisema se expresan las consecuencias de la acción descontrolada de proteasas. Una proteasa llamada elastasa ataca la proteína que le otorga plasticidad al tejido pulmonar (llamada elastina), causando una disminución progresiva en su capacidad mecánica de contracción y dilatación que lleva finalmente a una pérdida de la eficiencia ventiladora del pulmón.

En las personas sanas, la actividad de la elastasa está controlada por un inhibidor llamado 1-antí tripsina. En el enfisema pulmonar, los pacientes producen muy poco 1-antitripsina o una forma defectuosa de ella. El humo del cigarrillo agrava el enfisema porque contiene compuestos químicos que oxidan aminoácidos esenciales de la estructura de la _1-antitripsinq, lo que le resta efectividad al inhibidor.

Extractos de bromelina del tronco contienen una familia de siete distintos inhibidores de proteasas. Cada uno es una pequeña pro-teína de alrededor de 50 aminoácidos. En Paisley College, el Dr G. Bakerstaff evaluó el potencial de estos inhibidores como bloqueadores selectivos de proteasas para uso en industria y medicina. Por ejemplo, los fabricantes de cerveza usan proteasas, como papaína y bromelina, para evitar las variaciones del sabor con la temperatura de la cerveza y prevenir la formación de vapores durante el almacenamiento. Sí las proteasas continúan trabajando durante el almacenamiento, la cerveza desarrolla un sabor amargo derivado de un exceso de aminoácidos libres producto de la hidrólisis. Los inhibidores de proteasas pueden, de este modo, constituir agentes muy efectivos en la detención de la actividad proteasa durante el almacenamiento.

Las proteasas pueden también ayudar a sanar las heridas, tal como lo sabían los Indios de Guadalupe. Hace ya 200 años, cirujanos navales y militares las utilizaban para limpiar heridas infectadas. Hoy las proteasas están disponibles como medicamento, pero el principio es el mismo. La reparación natural de las heridas es un proceso largo y complejo. Luego que cesa el sangramiento, la formación de costra protege tejidos expuestos y previene posterior pérdida de sangre. Pero quedan bacterias atrapadas bajo la costra, las que se multiplican e invaden tejidos internos, consumen nutrientes y retardan el proceso de cicatrización. En casos serios, los médicos pueden aplicar una gasa que contiene una proteasa del tipo de la bromelina para romper la costra y poder limpiar la herida. Existe, de hecho, una variedad de vendajes especiales y compresas que contiene proteasas junto a un antibiótico.

También este tipo de enzimas han sido usadas en el tratamiento de quemaduras severas de la piel en las que se hace necesario realizar injertos de piel. En este caso los médicos deben primero remover la piel muerta para proporcionar un sustrato limpio al injerto, frecuentemente usan una combinación de técnicas quirúrgicas y proteasas para lograrlo. La bromelina tiene la ventaja adicional de reducir la acumulación de fluidos y disminuir la inflamación.

Pese a lo auspicioso que pareciera ser la utilización terapéutica de bromelina, la industria farmacéutica ha fallado en sus intentos por desarrollar drogas en base a la enzima. Ello ocurre no porque tales drogas serían infectivas, sino mas bien porque el mecanismo de acción de la bromelina aún es desconocido. Este impasse se resolverá muy probablemente en la medida en que las investigaciones bioquímicas progresen y aporten mayores luces respecto a la bromelina y sus inhibidores proteicos.


MIreya Fernández G.

Unidad de Biología Celular

INTA Universidad de Chile

Fuente: Creces.cl

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