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Cálculos preliminares
señalan que sólo desde Estados Unidos, sale
cada semana un promedio de 100 barcos conteniendo equipos
electrónicos usados, lo que significa aproximadamente
2.250 toneladas semanales (New Scientist, Marzo 2, 2002, pág.
10). Algo de ello le sirve al mundo pobre para recuperar piezas
y reciclar equipos, pero junto con ello les llegan también
toneladas de desechos que terminan contaminando su medio ambiente.
Mucho de estos desperdicios
llega a ciudades del sur de China, donde se han organizado
centros de procesamiento. Jim Puckeff, director del Basel
Action Network (BAN), con sede en Seattle, ha preparado un
informe de lo que allí vio en un viaje. "Se trata
de una gran área de depósitos de desechos, que
ha alcanzado niveles de contaminación miles de veces
superiores a los que se aceptan en los países desarrollados".
Se trata especialmente de plomo y subproductos ácidos,
que en la actualidad contaminan el ambiente y las aguas de
bebida de todas las poblaciones aledañas".
Son varias las aldeas
que están alrededor de la ciudad de Guiyu, en la provincia
de Guongdong, cerca de Hong Kong. Desde el puerto cercano
de Nanhai, constantemente llegan cientos de camiones con desechos
electrónicos. Toda la economía local gira en
torno al reciclaje de los desechos importados, donde miles
de personas trabajan sin control ambiental de ninguna especie.
El informe describe
algunas situaciones en las que se pueden apreciar mujeres
y niños calentando los circuitos para derretir el plomo
y extraer los chips para la reventa. El plomo lo calientan
sobre brasas de carbón, y sus vapores se esparcen por
el ambiente. Cuando se ha separado el chip, el plomo queda
simplemente en el terreno. Se sabe que el plomo es un tóxico
muy potente, que se deposita en el cerebro del niño
y lo daña definitivamente (Creces, Octubre 2001, pág.
4).
Fuente: Creces
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