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Que las estrellas que se
ven titilando en el cielo, en una noche clara, no son eternas.
Muy por el contrario, ellas también tienen un ciclo:
nacen, brillan y mueren, pero en otra dimensión del
tiempo. Sabemos también de las enormes dimensiones
del tiempo y del espacio que nos separan de ellas, que se
miden en miles de millones de años en que su luz ha
demorado en llegar a nuestros ojos.
Sofisticados telescopios de todas clases, además de
diversos instrumentos, nos están entregando una idea
de la galaxia a la que pertenecemos; nuestra enorme "Vía
Láctea", constituida por más de cien mil
millones de estrellas. Más allá de la cual confirman
la existencia de otros miles de millones de galaxias que en
su conjunto forman el Universo.
Toda esta inmensidad nos
abruma, pero también nos consuela la maravilla de esta
Tierra que nos alberga, porque fue posible en ella el desarrollo
de la vida y luego, después de una larga evolución,
llegamos a pensar. Aparentemente, en esta desolada inmensidad
(hasta que no se demuestre lo contrario) somos los únicos
que hemos tenido el privilegio de gozarla y tomar conciencia
de ella.
Ante
la inmensidad y la lejanía de otros mundos, nuestro
mayor interés se ha centrado en lo más cercano:
el estudio de nuestro "Sistema Solar". La Tierra
que habitamos es parte de esta familia, constituida por "nuestro
padre" el Sol, que se encuentra en el centro del sistema
(teoría de Nicolás Copérnico) , nos da
energía e ilumina, siendo lo fundamental para que se
desarrolle la vida en nuestro planeta y "nuestra madre"
luna único satélite natural de la tierra, ella
es el astro más brillante que vemos en el sistema solar.
El
Sol nos mantiene cautivos por su fuerza gravitacional al igual
que los demás planetas con sus respectivos satélites
que los acompañan, más miles de objetos que
vagan en este espacio, como meteoritos y cometas, y miles
de asteroides que son rocas de diferentes tamaños y
formas, que orbitan alrededor del sol y más abundantemente
en el cinturón de asteroides. Es así como la
astronomía nos está deslumbrando con excitantes
descubrimientos, referentes a su nacimiento, su comportamiento,
su composición, su atmósfera y su evolución,
que parece ser propia y distinta para cada uno de ellos.
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