|
Huellas de ellos han sido
descubiertas en Africa y Norte América, presumiblemente
producidos por choques de asteroides o cometas.
En Chad (Africa), por medio de un radar de
un satélite de NASA, se detectaron tres grandes cráteres
de varios kilómetros de diámetro, que habían
estado oculto por arenas del Sahara. Se piensa que corresponden
a huellas dejadas por el choque de un asteroide de aproximadamente
un kilómetro de diámetro. Un hallazgo semejante,
también se ha reportado en Estados Unidos, donde se
detectaron ocho cráteres en línea, entre Kansas
e Illinois, que hasta entonces se habían estimado como
antiguos volcanes, pero que parecen mas bien restos de impactos
de asteroides que habría chocado hace 300 millones
de años.
Otro enorme cráter se ha evidenciado
también en las profundidades del mar en la provincia
de Yucatán en el Golfo de México. Este habría
correspondido a un choque sucedido hace 65 millones de años
atrás, y probablemente corresponde al asteroide que
hizo desaparecer a los dinosaurios en esa misma época,
de acuerdo a hipótesis de científicos.
Todo esto hace pensar que han sido numerosos
los choques de asteroides o planetas de diversos tamaños
que han estado impactando a la Tierra en diversas épocas
y que con el tiempo sus huellas se han ido borrando. Por ello,
muchos estiman que no sería raro que lo sucedido al
planeta Júpiter pudiera sucedernos a nosotros en cualquier
momento. Duncal Steel, que esta a cargo del programa de rastreo
de asteroides en Australia, afirma que el riesgo de morir
por un choque de asteroide es 1 en 5000. Esta cifra la basa
en cálculos que presumen que cada 100.000 años
choca con la Tierra un asteroide de un kilómetro de
diámetro. Si esto sucediese, las consecuencias serían
desastrosas y las probables muertes, con la densidad demográfica
actual de la Tierra, podrían ser de cientos de millones,
dependiendo del lugar en que impactara. El mismo investigador
afirma que si cayera al Océano Pacífico un objeto
entre 100 y 200 metros de diámetro, generaría
un tsunami con olas de 100 metros de alto, la que se desplazaría
hasta 1000 kilómetros de distancia. En mayor o menos
grado, ello afectaría a todas las ciudades de la costa
del Pacífico, produciendo grandes estragos en ellas.
La posibilidad de que esto ocurra en el próximo siglo,
sería de 1 a 100(New Scientist, Octubre 12, pag.10,
1996).
Es por ello que este riesgo ha sido tomado
en serio por el Pentágono que esta proyectando una
misión que costará 120 millones de dólares
y que tiene por objeto estudiar la posibilidad de desviar
o destruir en el espacio, cualquier cometa o asteroide que
amenace chocar con la Tierra.
Edward Teiller, el controvertido físico
nuclear norteamericano, padre de la bomba de Hidrógeno,
ha sugerido destruir el asteroide que se dirija a la Tierra,
disparándole un misil con una bomba nuclear. Pero el
Pentágono piensa que no es necesario ser tan drástico.
Bastaría un proyectil de 20 a 30 toneladas para desviarlo
de su curso y evitar un choque con la Tierra.
Con todo, algunos científicos
piensan que es prematuro este ensayo y que esos recursos debieran
emplearse más bien en instalar en la Tierra un sistema
de vigilancia que permita detectar cualquier objeto que en
su trayectoria amenace chocar con la Tierra. Como una segunda
etapa se podría ensayar la destrucción o desviación
de asteroides peligrosos.
Fuente: creces.cl
|