|
En los últimos 10
años se han ido acumulando una serie de evidencias
circunstanciales que señalan una relación entre
el asma de los niños y su exposición al ozono,
que es uno de los constituyentes más tóxicos
del smog. Sin embargo los investigadores no han podido probar
que el ozono sea causa del asma ya que no habían podido
medir a cuánto ozono ha estado expuesto un determinado
individuo.
Charles Plopper y sus colaboradores de la Universidad
de California en Davis, diseñaron un experimento utilizando
monos rhesus jóvenes. Para ello los separaron en cuatro
grupos. Un primer grupo de monos debió respirar aire
con ozono agregado. Un segundo grupo respiraba aire que contenía
polvo alergeno de pulgas, un compuesto de polvo de los hogares
que se sabe gatilla los ataques de asma (Creces, Noviembre
1998, pág. 19). Un tercer grupo, cuyo aire que respiraban
contenía el mismo alergeno y ozono. Un último
grupo de control, al que se le suministraba aire limpio.
La cantidad de ozono con que se contaminó
el aire fue variable, tratando de imitar las condiciones del
mundo real. Durante cinco días los monos respiraban
aire contaminado con ozono, seguido por nueve días
sin ozono, tal como la Agencia de Protección Ambiental
reporta que sucede en la ciudad de los Angeles. La concentración
de ozono fue de 0.5 partes por millón. Según
los investigadores, ello es alto para California, pero es
el promedio habitual para la ciudad de México.
"Después de cinco meses que los
monos estuvieron expuestos al azono, comenzaron a desarrollar
síntomas semejantes a los que presentan los niños
con asma", señala Plopper. La capacidad pulmonar
se redujo y presentaban silbidos cuando se exponían
brevemente al alergeno de polvo de piojos. Los monos que respiraban
el ozono y el alergeno presentaron reacciones más graves,
semejantes a los ataques agudos: respiración rápida
y disminución de la concentración de oxígeno
en la sangre.
Ambos grupos de monos que respiraron aire con ozono, llegaron
a tener anormalidades pulmonares típicas de los pacientes
con asma. Los pulmones producían más mucus que
lo usual, taponando las vías aéreas. También
se comprobó que los monos tenían niveles bajos
de glutation, una sustancia química que protege los
pulmones de los radicales libres.
Plopper y sus colabores habían comprobado
previamente que el ozono no causa los mismos síntomas
en monos adultos. Por ello concluyen que la exposición
al ozono es especialmente dañina durante las edades
tempranas, cuando aún los pulmones se están
desarrollando.
Ya que el desarrollo de los pulmones
es similar en los monos y los humanos, la investigación
puede explicar el por qué los niños que viven
en ciudades con smog, tienden a tener más problemas
respiratorios .
Fuente: creces.cl
|