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No obstante, está
claro que el CO2 no es el único gas que es capaz de
absorber radiación y, por tanto, influir en la expresión
de este fenómeno. De hecho, gases como el metano y
el óxido nitroso, por ejemplo, también aumentan
en forma alarmante (0,9 y 0,25 por ciento de aumento anual
respectivamente) mientras que los clorofluorocarbonados (CFC)
lo hacen a una tasa de 4 % anual.
De acuerdo a estos
datos, investigadores norteamericanos encabezados por W.C.
Wang sostienen que el valor de aumento del CO2 atmosférico
en forma aislada no sería un parámetro adecuado
en la modelización del efecto invernadero.
En el trabajo citado,
los científicos utilizaron un modelo climatológico
que les permitía medir el impacto del aumento de los
distintos gases que componen la atmósfera en el efecto
invernadero.
En la estratósfera
(17 a 50 km de altitud) el aumento del CO2 tiene un efecto
inverso al de los otros gases y, por tanto, repercusiones
diferentes a nivel climatológico. Por ejemplo, si la
concentración de CO2 se duplicara, esto influiría
en que la temperatura en la superficie del globo aumentaría
4,2° C. Ahora, si además se considerara en el modelo
el aumento del metano, el óxido nitroso y los CFC,
el aumento de temperatura alcanzaría los 5,2° C.
Aunque las cifras que
se citan corresponden a modelos matemáticos y no a
mediciones de la concentración precisa de gases, no
caben dudas de que el CO2 es una parte de un todo complejo
que es preciso conocer con prontitud.
Fuente: creces.cl
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