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Anita Roberts y sus colaboradores,
del National Institute of Health en Washington, habían
comenzado a estudiar una proteína llamada Smad3, porque
sabían que se activaba cuando había una herida.
"Pensamos que si la bloqueábamos, aceleraríamos
su cicatrización", señaló ella.
Pero para su sorpresa, sucedió exactamente
lo opuesto. Las ratas normales, con dos copias activas del
gene Smad3, eran capaces de cerrar sus heridas en un promedio
de cinco días. La ratas modificadas genéticamente
para tener un solo gene Smad3, curaban las heridas en tres
días. Las ratas que no tenían ningún
gene Smad3, las cerraban sólo en dos días.
Roberts cree que el propósito de cerrar
las heridas lentamente está relacionado con el rol
de atraer al sistema inmune. Las ratas a las que les faltaban
los dos genes Smad3, prácticamente no tenían
células inmunes (Nature Cell Biology, vol.1, p. 260,
1999). "En la naturaleza, mantener una herida abierta
y en contacto con el sistema inmune, puede ser más
importante para sobrevivir que cerrar rápidamente la
herida", dice Roberts.
Pero en los seres humanos con grandes
heridas o quemaduras extensas, sellar la piel pasa a ser la
prioridad. Ahora los investigadores están tratando
de observar si en los humanos este gene tiene igual comportamiento.
Si es así, una droga que inactive el Smad3 puede ser
muy valiosa para lograr una rápida cicatrización.
Fuente: Creces.cl
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