|
Por bocio se entiende todo
aumento de volumen de la glándula tiroides -ubicada
por delante del cuello-, debido a carencia de yodo en la alimentación;
a la ingesta de alimentos que bloquean algunos de los sistemas
necesarios para la producción de hormonas; a alteraciones
o defectos enzimáticos propios, o a una tendencia familiar
(genética) para producir la enfermedad.
Según el Dr. Santiago Muzzo, el estudio
se realizó en una muestra representativa de 4.000 escolares
de la enseñanza básica capitalina. La prevalencia
total de bocio fue de 18.8%, siendo significativamente mayor
en escuelas fiscales que particulares y aumentando a medida
que el nivel socioeconómico empeora. La mayor prevalencia
de los casos se observó en mujeres. La prevalencia,
analizada por comunas en el Gran Santiago, indica que el bocio
afecta en diversa magnitud a ciertos sectores geográficos
de la región.
Otro equipo de investigadores del INTA, en
el que también participó el Dr. Muzzo, examinó
la alta incidencia de bocio que presentan los escolares de
Pirque. "Nos interesó este tipo de análisis,
porque en zonas de alta prevalencia de bocio endémico,
aparece una enfermedad llamada cretinismo endémico,
el que se acompaña de manifestaciones clínicas
variables, siendo el principal síntoma un severo retardo
mental.". La observación abarcó a 89 niños
entre 7 y 14 años, a los que se midió su coeficiente
intelectual. Comparado con grupos similares de niños
normales, el coeficiente de inteligencia de los menores con
bocio fue significativamente menor. "Los resultados obtenidos
sugieren que el déficit de yodo, por lo menos, en parte,
juega un papel al impedir la expresión total del potencial
genético de la inteligencia en los niños. Por
otra parte, nuestros resultados señalan la urgente
necesidad de suplementar, adecuadamente, a la población
con déficit de yodo -aunque éste sea moderado,
ya que en el área no hay cretinismo endémico-,
pero, sin embargo, encontramos menos coeficiente intelectual
en los niños con bocio".
Las madres
En varios países el bocio y sus secuelas
han sido erradicados mediante el aporte extra (alimentario)
de yodo, siempre que en los programas de suplementación
se incluya a las mujeres embarazadas. Se han sugerido dos
períodos críticos para el déficit de
yodo, durante la formación del embrión en el
útero de la madre: las primeras 8 semanas de gestación,
cuando se inicia el desarrollo del Sistema Nervioso Central,
y la duodécima semana de gestación, cuando se
inicia la síntesis de hormonas tiroideas por el tiroides
del feto. Se ha podido demostrar que madres que recibieron
aceite yodado durante sus primeros meses de gestación,
dieron a luz niños que más tarde acusaron un
coeficiente de inteligencia significativamente mayor que el
de niños cuyas madres no recibieron tal tratamiento.
Los índices más altos de
bocio de Chile se registran en Lonquimay al interior de la
Novena Región, donde precisamente no es posible lograr
una ingesta frecuente de productos del mar, fuente principal
del yodo.
Fuente: Creces.cl
|