|
Para los químicos
que estudian el deterioro del ambiente -en cambio-, el velero
encierra un dato importante que ahora es motivo de delicado
estudio: sabiendo la fecha de construcción de la pequeña
obra de arte -por ejemplo, 1910 en Valparaíso- es posible
llegar a determinar la cantidad de anhídrido carbónico
(CO2), contenido en la atmósfera de aquel entonces.
Si se hace lo mismo trabajando al vacío y con ayuda
de cromotagrafía de gases, se puede determinar la concentración
de CO2 que guardan antiguos relojes de arena o botones metálicos
cerrados a presión, siendo posible reconstruir los
registros de la concentración del CO2 en épocas
pretéritas para compararlas con las actuales.
Se estima que cada vez se acumula más
CO2 en la atmósfera debido a la quema masiva de combustible
fósil, con un incremento anual mayor al 2%, de tal
forma que en el año 2050 llegará a ser el doble
de lo que era en la era preindustrial. Como consecuencia,
la Tierra sufrirá un proceso de calentamiento de varios
grados con repercusiones dramáticas en la agricultura
y en el nivel de las aguas debido al derretimiento de parte
del hielo de los polos.
La investigación del contenido del CO2
de los objetos antiguos es hoy tema de investigación
en el Laboratorio Nacional de Química Ambiental en
Los Alamos, EE.UU. Los datos que de allí salgan podrán
certificar si realmente el contenido del CO2 de la atmósfera
ha ido en aumento en los últimos cien años.
Fuente: creces.cl
|