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Los restos, muchos de los
cuales aún están enterrados en las cuevas de
Sterkkfontein, al oeste de Johannesburg, son más completos
que Lucy, un esqueleto parcial, correspondiente a otro Australopithecus
afarensis, encontrado el año 1974 en la región
de Hadar, en Etiopía (Creces, Junio 1997, pág.
17). El que se ha encontrado ahora incluye una calavera intacta,
con piernas y pies muy bien conservados.
La primera impresión es que los huesos
tienen una data de 3.22 a 3.58 millones de años. Si
ello se confirma, éstos serían los restos del
primer Australopithecus descubierto en el sur de África.
El descubrimiento fue anunciado por Ronald Clarke de la Universidad
de Witswatersrand, en el ""Sud African Journal of
Science (vol. 94, pág. 460). Porque muchos de los huesos
están aún engarzados en rocas, es temprano para
identificar definitivamente la especie (ver foto 1). Clarke
cree que estos restos van a proveer de valiosa información
para conocer la anatomía, el comportamiento y la evolución
de nuestros primitivos ancestros.
Los Australopithecus
Los Australopithecus tenían un cuerpo
parecido al de los monos y un cerebro también reducido,
pero su principal característica, a diferencia de los
monos, radica en que comenzaron a caminar por primera vez
en dos pies, sin embargo, aún tenían brazos
largos y piernas cortas, lo que es propio de los monos (ver
foto 2).
En 1925, el anatomista Raymond Dart describió
el primer Australopithecus, que fue encontrado en una cueva
de Sudáfrica. A este científico le llamó
la atención el hecho de que la columna vertebral calzaba
con la base del cráneo y no con la parte posterior
de él, como debía corresponder a los que caminaban
en cuatro patas. Él lo llamó Australopithecus,
que significa "mono del Sur de África".
Desde entonces se han encontrado muchos otros
Australopithecus, con distintas características y distintas
contexturas de sus esqueletos, que por más de dos millones
de años habitaron África. Algunos por ejemplo,
tenían una gran mandíbula, que les permitía
mascar con fuerza plantas y alimentos. El más famoso
Australopithecus fue descubierto por Donald Johanson. Parece
ser el más antiguo y el más completo encontrado.
Habría vivido 3.8 millones de años atrás.
Se trata de la especie Australopithecus afarensis (Figura
2). Estos restos óseos muy bien conservados recibieron
un nombre femenino: "Lucy", porque debido a la pequeñez
del diámetro de su pelvis, se pensó que era
mujer. Muchos de los científicos vieron en ella a la
madre de la humanidad, y por ello la llamaron Eva.
La mayor parte de los científicos piensa
que el Australopithecus afarensis fue el que cruzó
la línea entre el mono y los humanos. Como un chimpancé,
tenía la cabeza chica, con un cerebro pequeño
y un tórax cónico y con un gran abdomen. La
mayor diferencia con otros Australopithecus fue que éste
por primera vez se levantó y anduvo en dos piernas.
Aún existen las huellas de su andar sobre las cenizas
de un volcán, al norte de Tanzania, y sorprendentemente,
son muy semejantes a las de los humanos de hoy.
Después
de ellos aparecieron los primeros miembros del genero "Homo",
con características diferentes importantes: un cerebro
de mayor tamaño y con capacidad de construir herramientas.
De éstos descendería la especie humana.
Importancia del reciente
descubrimiento
Tobias piensa que este esqueleto es el más
importante descubierto desde que se encontró el niño
Taung, en el límite del desierto Kalahari en 1924,
en el noroeste de Sudáfrica. El habría sido
el primer homo descubierto en África. El de ahora sería
un antiguo Australopithecus de la familia afarensis.
"Los huesos, de un pie pequeño
están muy bien puestos en su posición, con los
ligamentos correctos", señaló Phillips
Tobias, uno de los investigadores del grupo. Lo mismo para
las manos y los dientes de la calavera. Con todo esto, es
posible tener un cuadro global de la anatomía del primer
Australopithecus. Se va a poder saber cómo caminaba
y cómo andaba en los árboles, y cómo
y de qué se alimentaba. En este fósil, el talón
podía tomar la posición del bípedo, pero
también conservaba un gran pulgar, lo que le servía
para trepar en los árboles.
El descubrimiento se realizó en fragmentos
rocosos de una mina que se abandonó en el año
1930, después de estallar. En ese entonces se encontraron
algunos fragmentos de las piernas. En Junio de 1997 se reanudó
la búsqueda. En septiembre de 1998, encontraron el
resto con la cabeza, el faltante de la pierna y los brazos.
Con ello va a ser posible determinar el largo de los brazos
y las piernas. Según los investigadores, en este lugar
aún queda mucho por buscar.
Pero la verdadera importancia del hallazgo
se va a poder determinar cuando se conozca la exacta data
de los restos. Desgraciadamente la técnica normal de
radioisótopos no serviría en este caso. Por
ello Clarke confía en la firma magnética en
la piedra caliza que los rodea, como en los restos de fósiles
de animales que se puedan allí mismo encontrar. Con
todo, algunos científicos creen que los restos tendrían
solo un millón de años, y no 3.5 millones como
cree Clarke. Aun si así fuera, el hallazgo es importante.
Fuente: Creces.cl
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