





Sueño rejuvenecedor
Investigadores norteamericanos han descubierto un sorprendente secreto para despertar plenamente recuperado después del sueño y, tal vez, permanecer más joven.
Fuente: Revista Temas de Vida ( Isapre Vida Tres)
Se afirma que las personas necesitan menos sueño a medida que envejecen. Sin embargo, la endocrinóloga Eve Van Cauter, de la Universidad de Chicago, no está de acuerdo. "Es un hecho que tendemos a dormir más livianamente con el paso de los años hasta llegar a tener un sueño profundo muy breve e incluso ninguno. Pero aún así, lo necesitamos", asegura la especialista.
La
distinción entre sueño ligero y sueño profundo parece académica.
Pero es sólo en el dormir profundo, sin soñar, que el cuerpo restablece
su componente físico, regenera la piel, huesos y músculos, preparándose
para el día que viene. "Más
aún, señala Van Cauter, el sueño profundo puede ser la última
terapia contra el envejecimiento".
Los investigadores distinguen cinco estados o etapas del sueño: de la 1 a la 4, más el REM (Rapid Eye Movement).
En
la etapa 1, el dormir es ligero y pueden destellar fragmentos de sueños
que permanecen también en la segunda. En esta fase las neuronas comienzan
a liberar zinc, creando una onda cerebral más regular.
En
las etapas 3 y 4, el cerebro emite un pulso eléctrico lento como el latido
del corazón en descanso. Esto es sueño profundo, también
llamado sueño onda lenta, porque las ondas cerebrales son más amplias
y suaves. En estos estados, el cuerpo ahora absolutamente quieto, cambia de ejecutar
tareas metabólicas principalmente, como digerir comida, a desarrollar mayoritariamente
procesos anabólicos sintetizando proteínas requeridas para reparar
células, reforzar huesos y reaprovisionar al sistema inmunológico,
entre otras.
Finalmente,
en la etapa REM, el cuerpo pierde la relajación profunda y las ondas cerebrales
se reactivan. Es aquí donde ocurren la mayoría de los sueños.
Mientras la persona duerme, el cerebro se mueve desde la etapa 1 a la 4 y REM
varias veces.
"Es
en la primera zambullida dentro del sueño profundo donde se alcanza la
máxima duración, de casi una hora, dice Van Cauter, agregando que
"por lo menos así es como una persona joven (de veinti... algo y menos)
duerme". A medida que envejecemos, en tanto, y por razones que no se han
explicado aún, nuestro dormir se hace más ligero y más fragmentado.
"Algunas personas no notan para nada estos cambios", afirma el sicólogo Michael Vitiello, de la U. de Washington en Seattle, quien estudia los hábitos de sueño en adultos mayores.
"Ellos despiertan sólo por cortos períodos y aunque lo olvidan después, estas alteraciones han ocurrido". A los 65 años, la mayoría de nosotros despertará una docena de veces en la noche y pasará no más de treinta minutos en sueño profundo. Una persona típica de 20 años, en comparación, duerme en forma ininterrumpida, pasando alrededor de dos horas en las profundidades o "cavernas" de las etapas 3 y 4.
La hormona del sueño
Las enormes bondades del sueño profundo, momento en que el cuerpo se dedica a recuperar órganos, huesos y tejidos, tiene a los investigadores abocados a conocer más acerca de las razones que determinan estos períodos de sueño así como a buscar fórmulas para prolongarlos a lo largo de nuestra vida.
En estas investigaciones, la hormona del crecimiento (HGH) parece tener algo que aportar. Se sabe que ésta es la encargada de estimular la división de las células y el crecimiento de los órganos durante la niñez, pero su producción misteriosamente va disminuyendo después de los treinta.
Sintetizada
por químicos a fines de los '80, se ha hecho popular por los efectos rejuvenecedores
que se le atribuyen, debido a que las inoculaciones diarias parecen eliminar la
gordura y tonificar la masa muscular. Pero lamentablemente estos beneficios son
sólo temporales y pueden producirse otros efectos secundarios como el vértigo
, por ejemplo.
La HGH es liberada por el cuerpo a través de pulsos rítmicos programados y armonizados. Por eso los investigadores se han interesado en cómo se realiza esta función en un cuerpo joven y saludable.
Lo
primero que notaron es que se libera de noche pero no como una dosis continua.
En 1992, Eve Van Cauter demostró, mediante un experimento, que el sueño
profundo causa la liberación de la hormona, o al menos permite a las glándulas
pituitarias producirla y liberarla. Por lo tanto, la disminución de la
HGH podría deberse a la pérdida de sueño profundo, más
que a una declinación en la capacidad de producir la hormona. Entonces
la pregunta es ¿cómo lograr más sueño profundo?
La melatonina, aunque
polémica, parece una buena alternativa. Es una hormona que el cerebro utiliza
para informar al cuerpo que la noche llegó y que es tiempo de descansar.
Desafortunadamente, al igual que las pastillas para dormir, la melatonina induce
sólo un sueño ligero.
Otra alternativa surge de un estudio de Michael Vitiello, quien concluyó que las personas que practican ejercicio físico secretan un 30 por ciento más de HGH y tienen un mayor porcentaje de sueño profundo. Se dan varias explicaciones.
Vitiello sospecha que
para mantenerse tonificados los músculos requieren más cantidad
de esta hormona que la grasa. Por otro lado, el entrenamiento físico podría
causar una acumulación de sustancias en el cerebro que facilitan un sueño
más profundo. También puede tratarse del llamado "calor pasivo".
Los ejercicios ejecutados en la tarde suben la temperatura del cuerpo muy levemente
y este calor extra parece hacer que se alcancen niveles de sueño más
profundos. Este mismo efecto puede lograrse con un baño caliente alrededor
de una hora antes de ir a la cama.
Una
solución que todavía se investiga proviene de una substancia natural
llamada gama hidroxibutirate (GHB). Este compuesto, común en el cerebro
al igual que la melatonina, es un sedante mucho más fuerte. Cuando aparece,
las células de todo el cuerpo dejan de consumir glucosa y oxígeno,
y las neuronas caen en una lenta actividad.
Hasta ahora, lo común es que cuando hablamos de buen dormir, nos estemos refiriendo a la cantidad de horas de sueño. Los investigadores, por su parte, se han concentrado en cómo mantener durmiendo a la gente por más tiempo. "A partir de este momento, afirma Van Cauter, podemos comenzar a hablar de la calidad del sueño, es decir, de qué tipo de sueño estamos obteniendo y cuán importante es éste para reestablecer nuestra vitalidad".
Cómo derrotar al insomnio
Practique una buena higiene de sueño
Acuéstese y levántese a horas regulares; asegúrese de que su habitación esté oscura, tranquila y bien ventilada; no dormite en las tardes o después de almuerzo. Disminuya la nicotina y el alcohol entre 3 y 4 horas antes de acostarse. Elimine la cafeína en las tardes. Incluso los chocolates contienen suficiente cafeína para mantener a algunos despiertos.
Reserve su cama para dormir
Algunos están acostumbrados a leer, mirar TV o trabajar en la cama y su cuerpo deja de considerarla como lugar para dormir. Si se encuentra despierto en mitad de la noche, levántese y ejecute alguna actividad hasta que vuelva el sueño. Es bueno anotar todos los problemas que lo aquejan y lo que hará con respecto a ellos. Luego los olvida.
No coma antes de irse a la cama a menos que tenga hambre
Algunos creen que la comida con alto contenido en carbohidratos favorece la somnolencia. Mientras que otros consideran a la leche tibia como sedante. Sin embargo, no hay buenas evidencias que apoyen estas teorías. Las investigaciones no han descubierto ningún alimento que haga dormir.
No dependa de las píldoras para dormir
No hay duda que las pastillas son formadoras de hábitos. Cada vez menos especialistas las prescriben y privilegian cualquier solución no basada en drogas. Una vez que la gente comienza es mucho más difícil liberarla de ellas que solucionar el insomnio por el que se consultó.
Según Fernando Vergara, neurólogo de la Clínica Alemana, estas recomendaciones son hoy en día ampliamente aceptadas en Estados Unidos para manejar el insomnio. No obstante, Ignacio González, neurólogo de la Clínica Alemana, advierte que si la falta de sueño subsiste por mucho tiempo, es recomendable consultar a un profesional porque puede ser síntoma de algún problema somático o psíquico que debe ser tratado.