Cómo protegerse de la influenza

Aunque los síntomas de la influenza se asemejan a los de un resfrío común, se trata de una afección grave, que fácilmente puede derivar en infecciones respiratorias agudas -como bronquitis y neumonía-, las que ponen en serio riesgo la salud.

Fuente: Padres OK


Cada año la influenza afecta principalmente a preescolares, escolares y adultos jóvenes, quienes difícilmente pueden escaparse a la rápida propagación de este virus.

Este año, la Campaña Nacional de Vacunación Antiinfluenza incorporó por primera vez a las mujeres con más de un trimestre de embarazo, quienes por su situación inmunológica podrían tener complicaciones más severas frente a un posible brote de esa enfermedad.

La influenza es una de las enfermedades respiratorias virales más contagiosas y severas que existen.

Aunque sus síntomas se asemejan a los de un resfrío común, se trata de una afección grave, que fácilmente puede derivar en infecciones respiratorias agudas -como bronquitis y neumonía-, las que ponen en serio riesgo la salud. De ahí la importancia de conocer y poner en práctica algunas precauciones y cuidados.

Contagio y prevención

Los virus que provocan la influenza poseen la capacidad de modificar su estructura para impedir que las defensas que desarrolló el organismo el año anterior tengan la misma eficacia cuando ataquen de nuevo.

Así, el sistema inmunológico de las personas no detecta ni ataca al virus durante las fases iniciales del contagio, quedándose sin protección ante esta enfermedad. Esta facilidad de contagio hace que aparezca en grandes epidemias entre la población.

La enfermedad ataca a las células de las vías respiratorias desde la nariz hasta los alvéolos pulmonares. Cuando una persona se contagia, comienza a enfermarse entre 18 y 72 horas después de haber estado expuesto y a su vez, contagia a los demás durante siete días a partir del inicio de los síntomas.

Los niños, en cambio, siguen contagiando hasta dos semanas después, aunque ya se hayan mejorado de algunos síntomas.

Las dos vías de contagio son la boca y la nariz. Los virus viajan en las gotitas de saliva que se diseminan en el aire al hablar, toser o estornudar y también se trasmite a través de las manos contaminadas con el virus u objetos que permanecen en contacto directo con o las personas enfermas (juguetes, teléfono, manillas).

El riesgo de contagio aumenta en ambientes cerrados donde se reúnen muchas personas, como buses, el Metro, oficinas, salas de clases y jardines infantiles. Y si afecta a niños pequeños, es necesario extremar los cuidados. Por eso, es importante tomar algunas medidas preventivas, como las siguientes:

-Taparse la boca al toser o estornudar.

-Lavarse las manos en forma frecuente con agua y jabón.

-Sonarse con pañuelos desechables.

-Limpiar bien todo tipo de cubiertas, ya que el virus puede sobrevivir horas en las manos y superficies como madera y plástico.

-Mantener a los niños alejados de las personas que los pueden contagiar. Si los padres de un bebé están enfermos, es conveniente que usen mascarilla en la casa.

Síntomas

Los síntomas de influenza se mantienen por aproximadamente cinco días. Son variables, ya que pueden manifestarse como un resfrío, durante el cual la persona afectada puede mantenerse activa o de manera muy severa, obligando al enfermo a guardar reposo, con un fuerte y persistente malestar.

· Se caracteriza por comienzo brusco.

· Fiebre muy alta (superior a 38º C) que persiste de 2 a 3 días, seguida por fiebre moderada durante otros dos días más.

· Dolor y picazón en la garganta.

· Escalofríos, decaimiento y malestar general.

· Fuertes dolores de cabeza y musculares.

· Tos seca, intensa y persistente.

· Estornudos y congestión nasal.

· Ojos irritados y llorosos. También pude manifestarse conjuntivitis.

· Posibles malestares digestivos y nauseas.

· A diferencia de otras enfermedades respiratorias, la influenza no se presenta con romadizo ni congestión nasal en un comienzo. No obstante, pueden aparecer al final de la enfermedad.

Los síntomas en niños

Hay diferencias importantes entre los niños y los adultos en cuanto a los síntomas y las complicaciones de la influenza. Además de las manifestaciones ya descritas, los menores suelen presentar:

· Fiebre más alta, cercana a los 40 grados.

· Alteraciones del aparato digestivo (dolor abdominal, vómitos o diarrea).

· Laringis obstructiva, cuadro de mucho cuidado.

· Desarrollan con mayor facilidad complicaciones como otitis, sinusitis, rinitis y bronquitis.

· Peligro inminente de presentar bronconeumonía o neumonías.

· Pueden tener complicaciones encefálicas o de otros órganos.

Cuidarse para evitar complicaciones

Debido a la gran capacidad de propagación de este virus, cualquiera puede contagiarse, a pesar de haber tomado medidas de precaución. En ese caso, se recomienda guardar reposo y beber abundante líquido.

A los bebés y niños pequeños se les debe limpiar las fosas nasales con un rollito de algodón empapado en agua y sal, para retirar la mucosa.

Es importante tomar los cuidados necesarios, ya que la enfermedad puede derivar en otras afecciones respiratorias graves. Las personas más predispuestas a contraer estas complicaciones son los niños pequeños, ancianos y personas con enfermedades crónicas. Todos ellos deben vacunarse contra la influenza.

Por tratarse de un virus, no existe ningún tratamiento con medicamentos, pero se puede aliviar con analgésicos. Entre cinco a diez días, los síntomas desaparecen poco a poco, el enfermo se siente mejor.