Apendicitis: la detección precoz es clave

Debido a la rapidez con que evoluciona esta infección -menos de 48 horas desde que se manifiestan los primeros síntomas- requiere de una intervención quirúrgica de urgencia, en la cual se extirpa el órgano afectado.

Fuente: Padres OK



Es frecuente que el apéndice -un pequeño tubo con forma de dedo que nace de la unión entre el intestino delgado y el intestino grueso- se obstruya con heces fecales, parásitos o mucosidades, causando una irritación e inflamación del mismo, llamada apendicitis.

Cuando esto ocurre, el flujo de sangre que llega hasta el apéndice se detiene y comienza a debilitar su funcionamiento y a aumentar el riesgo de ruptura de sus paredes. Si ésta se produce, provoca el derrame de la sustancia infecciosa al interior del abdomen, causando un cuadro más grave conocido como peritonitis.

Debido a la rapidez con que evoluciona esta infección -menos de 48 horas desde que se manifiestan los primeros síntomas- requiere de una intervención quirúrgica de urgencia, en la cual se extirpa el órgano afectado.

¿Cómo detectarla?

No todas las personas presentan la misma sintomatología y, en ocasiones, se puede complicar el diagnóstico por diversas causas como, por ejemplo, una posición inusual del apéndice. Sin embargo, hay señales características, que suelen manifestarse en conjunto:

- Dolor abdominal agudo en el lado inferior derecho. Es el síntoma más evidente de la presencia de apendicitis. Puede comenzar en la zona cercana al ombligo y moverse hacia abajo e intensificándose a medida que pasa el tiempo o al realizar algún esfuerzo físico menor como tos o respiración profunda.
- Estreñimiento o diarrea.
- Pérdida de apetito.
- Náuseas y/o vómitos.
- Hinchazón abdominal.
- Al tocar la zona adolorida, se contrae de manera espontánea.

Frente a estos síntomas -o algunos de ellos- el afectado debe acudir de inmediato a un servicio de urgencia para recibir el tratamiento adecuado.

Los laxantes o medicamentos para aliviar el estreñimiento, así como las compresas de agua tibia, pueden agravar la situación, por lo que están contraindicados. Lo mismo ocurre con los fármacos que se utilizan para aliviar el dolor, pues podrían ocultar información necesaria para que el médico realice el diagnóstico.

Es importante señalar que no todos los dolores abdominales, vómitos o diarreas son indicadores de apendicitis. Muchas veces, los niños manifiestan este tipo de síntomas debido a infecciones virales o estados de tensión, por lo que los padres deben estar atentos a los momentos específicos en que los manifiesta y controlar si se mantiene en forma permanente e intensa durante algunas horas.

La convalecencia del apendicitis también es variable. Por lo general, los dolores de la cicatriz desaparecen una semana después de haber vuelto a la casa y las molestias post operatorias como fatiga o falta de ánimo, disminuyen en forma progresiva con el pasar de los días.

No requiere la permanencia en cama pero sí un estado de reposo, por lo menos durante tres semanas. Si la recuperación es satisfactoria, al cabo de 2 ó 3 meses, podrá retomar su actividad normal o practicar algún deporte.