Alergias, un mal primaveral

Las alergias se pueden desarrollar a cualquier edad y es común a todas las familias, aunque en esta época, los que están más predispuestos a padecerla son los pequeños porque están más cerca de los pólenes de las plantas cortas o de los que han caído al suelo.

Fuente: Padres OK


Los paisajes coloridos y llenos de flores propios de la primavera vienen acompañados, para algunos, de trastornos que son típicos de la estación. Unos de ellos son las alergias que no discriminan, sólo atacan.

Estas corresponden a una reacción anormal del sistema inmunológico frente a una sustancia o producto químico específico extraño al organismo (alergeno).

Esta afección se incrementa en primavera porque la producción de polen es elevada. No obstante, puede tener la causa en el contacto con el polvo domiciliario, los pelos, plumas de animales o la ingestión de determinados alimentos.

Las alergias se pueden desarrollar a cualquier edad y es común a todas las familias, aunque en esta época, los que están más predispuestos a padecerla son los pequeños porque están más cerca de los pólenes de las plantas cortas o de los que han caído al suelo.

Para el jefe del departamento de pediatría de Clínica Indisa, doctor Fernando Espina la causa de que los niños menores de seis años estén más proclives a sufrir la enfermedad se debe a que su sistema inmunológico aún no está maduro.

Sin embargo, en ocasiones el inicio de la enfermedad coincide con la incorporación de ciertos alimentos en la dieta de los pequeños.

El profesional aclara que en Santiago el 70 por ciento de los niños menores de cuatro años presenta algún componente alérgico en la zona de la nariz, laringe, bronquios y piel.

En primavera la más común es la rinitis, que se produce cuando las membranas mucosas se exponen a un alergeno y se inflaman. Los síntomas incluyen estornudos, secreción nasal acuosa abundante, obstrucción y picazón de la nariz.

La urticaria, por su parte, se caracteriza por la aparición brusca de lesiones enrojecidas y elevadas, de bordes definidos y diversos tamaños. En este caso la histamina (sustancia química que se encuentra en las células de todo el cuerpo) se libera en respuesta a un alergeno.

Puede ser ocasionada, entre otras cosas, por la ingestión de alimentos como el pescado, mariscos, nueces, maní o aditivos; contacto con plantas o fármacos aplicados a la piel, picaduras de insectos e infecciones por virus, bacterias, parásitos u hongos.

Esta enfermedad produce picazón en la piel, principalmente en el tronco y extremidades sin descartar, obviamente otras zonas.

Los alergenos que producen la rinitis pueden ocasionar también una alergia ocular conocida como conjuntivitis, que es diferente a la infecciosa. Se detecta por una picazón, enrojecimiento y secreción acuosa del ojo.

Dentro de esta rama se encuentra la dermatitis atópica que es una inflamación de la piel y se origina por la ingestión de variados alimentos, sustancias químicas (detergentes, jabones) o inhalantes. Se caracteriza por el enrojecimiento, picazón intensa, exudación, costras y descamación de la piel.

Asimismo, las picaduras de insectos como pulgas, garrapatas, mosquitos, abejas, también provocan alergias que se distinguen por lesiones urticariales severas. Estas erupciones en la piel debieran desaparecer entre 10 y 14 días más tarde.

Otros tipos de alergias frecuentes son las producidas por medicamentos como la penicilina o cualquiera de sus derivados. Estas provocan graves reacciones en la piel.

¿Cómo reconocer y atacar el alergeno?

El doctor Espina argumenta que existen dos técnicas conocidas para diagnosticar qué elemento provoca la alergia.

Uno es el test cutáneo que consiste en introducir distintas sustancias a la piel para identificar la reacción que provoca. Mientras que otro más específico es el examen de sangre.

No obstante, el profesional recomienda no realizar estas pruebas a los menores de seis años, ya que su sistema inmunológico no está establecido del todo.

El profesional asegura que los tratamientos de las alergias son relativamente largos, es decir pueden durar entre los tres y seis meses.

Asegura que esta afección se trata principalmente con inhaladores (nasales o bronquiales) dependiendo dónde se presente.

Para los niños se utiliza principalmente jarabes antihistamínicos que no producen sueño.

Mejor prevenir que curar

La mejor forma de prevenir la enfermedad es evitar el contacto con algún tipo de alergeno.

No obstante, los cuidados generales en primavera consisten en ventilar la casa a mediodía y luego mantener las ventanas cerradas el resto del tiempo.

Con esto se evita que entre el polen a los hogares.

Además, cuando hay demasiado viento es conveniente que el afectado no permanezca mucho tiempo al aire libre.

Asimismo se recomienda no mantener en los hogares gran cantidad de peluches, alfombras, cortinas y adornos que acumulen polvo.

También, conviene limpiarlos acusiosa y frecuentemente.

Algunos peluches, por ejemplo, se pueden lavar en máquina.

Las persianas y muebles, en tanto, sacúdalas con un paño relativamente húmedo. Lo mismo con las hojas de las plantas.

Siguiendo estos consejos y tratamientos es posible que disminuyan notablemente los altos porcentajes de menores con alergias.