Mona Lisa fue vecina de Leonardo Da Vinci

La casa donde nació la "modelo" del pintor para su famoso retrato, expuesto en el Museo del Louvre de París, fue localizada en la calle de los anticuarios de la ciudad italiana de Florencia, Via Sguazza. La mujer, además, habitó en una casa frente a la de la familia de Leonardo, en la florentina calle Ghibellina. Así lo aseguró el profesor italiano Giuseppe Pallanti.

 

Elisa se llamaba la mujer del marqués de Giocondo, un rico banquero florentino que pidió a Leonardo Da Vinci que pintara un retrato de su segunda señora, cuando ella tenía más o menos 30 años y una enigmática sonrisa. Según la historia, el cuadro nunca llegó a manos del marqués.

Leonardo lo conservó por muchos años y lo retocó. Lo llevó consigo a París y allí ha permanecido hasta el día de hoy. Salvo un breve período, en que un italiano lo robó del Louvre, en un acto de reinvindicación nacionalista. Pero Italia lo devolvió a Francia.

Y así se convirtió en el retrato más famoso del mundo y en el más misterioso. Todo, gracias a Elisa, conocida como Mona Lisa o Gioconda, cuya sonrisa, pintada por Leonardo, es la que realmente ha sido un misterio durante todo este tiempo.

Recientemente se descubrió que la "modelo" de da Vinci habitó una casa frente a la de la familia de Leonardo, en la florentina calle Ghibellina. Así lo aseguró el profesor italiano Giuseppe Pallanti, autor de una investigación sobre la modelo en la que se basó el artista para pintar a la mujer de la sonrisa enigmática.

La investigación reveló específicamente que Mona Lisa vivió frente a la casa familiar del pintor y que por la actividad comercial su marido se relacionaba con el padre del artista, el notario Piero da Vinci.

A esto se suma que también encontraron la casa donde nació la Gioconda en el año 1479, ubicada en la calle de los anticuarios de la ciudad italiana de Florencia, la Via Sguazza.

Pero eso no es todo, ya que un genealogista italiano cree haber encontrado a las descendientes directas de la mujer florentina del Renacimiento que inspiró la pintura más famosa de Leonardo. Se trata de Natalia e Irina Strozzi, hijas del príncipe Girolamo de Toscana.

Las hermanas Strozzi pertenecen a una de las familias más viejas de Italia. Tienen rostros nobles, lo que se puede ver en sus formas, en sus ojos y tal vez hasta en esa sonrisa extrañamente familiar.

El especialista en genealogía ha estudiado los archivos de la familia y dice que, a través de la línea femenina, puede establecer una relación directa de estas dos mujeres con Lisa Gherardini. Además, con un simple examen de ADN se determinaría si las hermanas Strozzi tienen realmente algún parentesco con ella.

Mona Lisa ¿embarazada?

La modernidad y los avances tecnológicos alcanzaron también a esta pintura, y por medio de un escáner de infrarrojos en tres dimensiones, un grupo de investigadores canadienses descubrió que aquella sonrisa podría deberse a que Mona Lisa estaba embarazada o acababa de dar a luz cuando fue retratada.

La novedosa técnica - que permite una resolución 10 veces más fina que el cabello humano - les permitió a los investigadores apreciar detalles hasta ahora desconocidos. Así, descubrieron que la Mona Lisa portaba un velo de gasa fina y transparente, enganchado al cuello de la blusa, una prenda que solían llevar las mujeres en ese estado.

Al parecer entonces, el cuadro habría sido pintado para conmemorar el nacimiento del segundo hijo de Mona Lisa. A esto se suma que la Gioconda no llevaba el pelo suelto, una costumbre que en la época era común entre las niñas o mujeres de "mala virtud", sino que llevaba el pelo recogido en un moño, cubierto por un bonete, detrás de la cabeza.

Los científicos pudieron certificar también que la obra se encuentra en buenas condiciones pese a sus 500 años. No obstante, el escáner evidenció una torcedura en la madera de la parte posterior de la pieza.

Pero la grieta de 12 centímetros en la mitad superior de la pintura, probablemente debido a la eliminación del marco original y reparada entre mitad del siglo XVIII y principios del XIX, parece estable y no ha empeorado con el tiempo.

Sucede que el panel de madera sobre el que está pintada la Mona Lisa es sensible a las variaciones de temperatura y clima. No obstante, según los científicos, si se mantienen las actuales condiciones de conservación, no hay riesgo de degradación.

El trabajo - el mayor análisis científico de la Mona Lisa realizado en 50 años - fue llevado a cabo específicamente por el Consejo Nacional de Investigaciones de Canadá (NRC, por sus siglas en inglés) a pedido del Louvre.

83 por ciento de felicidad

Pero eso no es todo, porque por medio de un software de "reconocimiento de emociones" el año 2005 ya se había hecho posible lo que cientos de críticos de arte, historiadores y visitantes del Louvre, en Francia, soñaban desde hace muchísimo tiempo: descifrar la enigmática sonrisa de la Mona Lisa, tal vez la sonrisa más misteriosa del mundo.

Gracias a esta tecnología, desarrollada en la Universidad de Amsterdam, la famosa sonrisa reveló que la Mona Lisa era un mujer feliz en un 83 por ciento, que estaba disgustada en un 9%, atemorizada en un seis y enfadada en un dos por ciento.

El algoritmo, desarrollado en colaboración con la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, determina los sentimientos que experimenta una persona por medio del examen de sus rasgos faciales, como la curvatura de los labios o las arrugas alrededor de sus ojos.

El desafío de desentrañar la sonrisa de la Mona Lisa, partió del análisis de los rostros de los ancestros de diez mujeres mediterráneas, para crear una composición que ilustrara una cara con aspecto neutral.

Luego se comparó este resultado con el rostro de la pintura, con base en seis emociones básicas: felicidad, sorpresa, rabia, hastío, miedo y tristeza. La lectura dio como resultado, en un 83 por ciento, que la felicidad era la principal emoción inmortalizada en el famoso cuadro.

Eso sí, investigadores biométricos involucrados en el experimento expresaron que los resultados son interesantes aunque no son la última palabra en cuanto a la pintura, porque aunque la tecnología de reconocimiento facial está avanzando muy rápido, la de reconocimiento de emociones está recién comenzando.

Estos porcentajes se pueden contrastar con las investigaciones de la profesora de la Universidad de Harvard Margaret Livingstone, quien se dedicó a estudiar la obra de Leonardo Da Vinci y descubrió que el artista la pintó basándose en una ilusión óptica y en los mecanismos de la visión. Según los resultados de sus investigaciones la sonrisa de la Gioconda aparece y desaparece debido a la peculiar manera en que el ojo humano procesa las imágenes.

Así, cuando en el siglo XVI Leonardo Da Vinci pintó la Gioconda, logró el efecto de que la sonrisa de la Mona Lisa desaparezca al mirarla directamente y sólo reaparezca cuando la vista se fija en las otras partes de cuadro. Lo anterior, tomando en cuenta que los artistas llevan mucho más tiempo que los neurobiólogos estudiando los procesos visuales. En este caso, el artista creó esa ilusión usando de manera completamente "intuitiva" trucos que ahora comienzan a tener base científica.

Y la teoría de la investigadora se apoyó en el hecho de que el ojo humano tiene una visión central, muy buena para reconocer los detalles, y otra periférica, mucho menos precisa, pero más adecuada para reconocer las sombras. Da Vinci pintó la Gioconda usando sombras que vemos mucho mejor con nuestra visión periférica. Por eso, para ver sonreír a la Mona Lisa hay que mirarla a los ojos o a cualquier otra parte del cuadro, de manera que sus labios queden en el campo de visión periférica.

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