El Viaje del Emperador ("La Marche de l'Empereur)

Papás a toda prueba y maridos fieles

Cada verano, los pingüinos emprenden una marcha hasta su lugar de nacimiento. Es ahí donde ponen sus huevos cuidadosamente. Mientras los papás los "empollan", las mamás vuelven a buscar el alimento. Cuando regresan, les toca el turno a los machos.

Las marchas son largas, los animales están hambrientos y, así como algunos adultos no sobreviven el trayecto, algunas crías mueren si la comida demora mucho en llegar.

 

En la pasada versión de los premios Oscar obtuvo el galardón al Mejor Documental. Todos nos enteramos, aún antes de la premiación, porque sus creadores franceses llegaron al Teatro Kodak de Los Angeles con pinguinos de peluche. Y subieron al escenario con ellos a cuestas. Pero ya antes la película se había convertido en la cinta de cine francés más exitosa en los Estados Unidos, destronando éxitos franceses internacionales como El quinto elemento o Amelie.

En un comienzo se estrenó solamente en cuatro salas de EE.UU., pero el "boca a boca" hizo que muy pronto superara en recaudación por pantalla a Batman Begins, La Guerra de los Mundos y otros, éxitos al llegar a los ¡12 millones de dólares!.

Según los críticos, se trata de una película entretenida - dirigida a un público muy amplio - y a la vez muy educativa.

"La marcha del emperador" es un documental del director francés Luc Jacquet, que en 80 minutos narra la epopeya de los pingüinos Emperador cada año, cuando deben recorrer cientos de kilómetros de invierno y peligro en la Antártida, para poder sobrevivir, criar y alimentar a sus retoños.

Una verdadera "epopeya natural", basada en el amor de los padres por sus crías. El director, y un equipo de cuatro personas permaneció durante 14 meses en la Antártida filmando.

Título original: La Marche de l'empereur

Director: Luc Jacquet.

Protagonistas: Romance Bohringer, Charles Berling, Jules Sitruk.

Fotografía: Laurent Chalet y Jeróme Maison.

Música: Emile Simon.

Edición: Sabine Emilliani.

Censura: Todo Espectador.

Duración: 85 minutos.

Año rodaje: 2005.

Género: Documental.

Origen: Europeo .

Sitio oficial del filme

En la versión original, los actores franceses Charles Berling y Romane Bohringer prestan sus voces a una pareja de pingüinos. En la versión en inglés toda la historia es comentada en "off" por la voz de Morgan Freeman, con un guión de Jordan Roberts.

La versión francesa usa música pop del país, mientras que en la norteamericana la música está a cargo de Alex Wurman.

El amor de los pingüinos

En el océano, el pingüino emperador se parece más a un delfín que a un ave. Este animal potente, pero de movimientos fluidos, es capaz de surgir de las profundidades como un torpedo, patinar ágilmente sobre el hielo y volver a levantarse para alzarse sobre sus patas.

Una vez en pie, este ave de andar torpe está siempre a merced del menor obstáculo.

¿Cuál fue el motivo de que este extraño pájaro nadador abandonara el agua helada en la que se deslizaba con tanta gracia?... simple, la supervivencia de su propia especie.

Hace millones de años, la Antártida era más habitable. A medida que empeoró el clima, huyeron muchos animales, pero el pingüino Emperador se quedó y se adaptó.

Pero en la Antártida hay pocos sitios para elegir, porque en invierno, en un perímetro de cien a doscientos kilómetros alrededor del continente, el mar se congela.

En verano - con más luz y menos frío - los pingüinos encuentran pareja y viajan todos al mismo lugar donde nacieron, un lugar especial en la Antártida donde ponen sus huevos y los protegen del frío.

Luego, las madres regresan a su lugar de origen a alimentarse y guardar comida para sus crías. A continuación, las madres regresan donde las crías, y los que se van son los padres, para buscar más alimento. Las marchas son largas, algunos adultos no sobreviven el trayecto y hay crías que mueren si la comida se demora mucho.

Y mucho ojo, los pingüinos son fieles a su pareja y monógamos mientras crían.

Como vez, el motivo principal de la historia es el amor de los progenitores, y la entrega, a veces heroica, generación tras generación.

Según los críticos, resultan verdaderamente admirables las tomas de la inhóspita Antártida: la belleza de los paisajes y la minuciosidad para enfocar en planos cerradas a estas extraordinarias aves.

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