¿Te picó un mosquito?...

¡La clave está en tu olor!

Investigadores británicos encontraron que ciertas personas emiten determinados olores ocultos, los cuales impiden que estos insectos las localicen o, definitivamente, arranquen de ellas.

 

 

¿Eres de esas personas que despiertan llenas de picaduras mientras tus compañeros de pieza amanecen "ilesos"?... ¿Te has preguntado alguna vez porqué sólo a ti te pican y persiguen los mosquitos?

Desde ahora no seguirás con aquella interrogante dando vueltas en tu cabeza. Y es que científicos británicos han descubierto que la clave para resolverla está ¡en el olor corporal!.

¿No etiendes? Sucede que los mosquitos no eligen a las personas que pican por su olor atrayente, sino que rehuyen a algunas por un olor específico que los repele y no los atrae para nada, evitando que las piquen.

Es más, por medio de este olor las personas impiden que los mosquitos las localicen.

Y los investigadores del Centro de Investigación Biotecnológica y Ciencias Biológicas del Reino Unido se encuentran investigando cuáles son exactamente las preferencias de los mosquitos.

Primero que todo, el equipo demostró que el volumen de moscas concentradas en torno a una manada de reses dependía de ciertos ejemplares y, en concreto, de ciertas señales químicas emitidas y relacionadas con su olor.

Los expertos analizaron tales señales químicas expelidas supuestamente sin atractivo ante los insectos. Si estos animales eran expulsados de la manada, aumentaba entre las restantes el número de insectos congregados. En conclusión, las vacas que atraían a más moscas ofrecían signos químicos diferentes al resto.

Los científicos dieron con tres compuestos que actúan como atrayentes y otros tres que actúan como repelentes. Es la primera evidencia de que la diferente atracción a las picaduras de los insectos dentro de la misma especie se debe a sustancias químicas volátiles.

Picando a los voluntarios "humanos"

Luego de esto, los científicos decidieron estudiar si a las personas les sucede lo mismo con los mosquitos, a los cuales se les ofreció la posibilidad de picar a varios voluntarios.

Se tomó un mosquito de la fiebre amarilla (Anopheles gambiae), situado en un tubo de ensayo con forma de Y. El insecto debía optar por el olor corporal de una persona que decía ser muy susceptible a los mosquitos - situado en uno de los brazos de la Y - o bien por el olor de un voluntario del grupo control, que emanaba del otro brazo del tubo.

¿Qué sucedió?... Hubo una gran coincidencia entre la percepción de la gente sobre su atracción a los mosquitos y la atracción en el experimento.

Esta nueva teoría estaría difiriendo por completo de las conclusiones anteriores, en las que se sugería que la ausencia de atractivo de ciertos individuos ante los insectos se debía únicamente a la ausencia de componentes químicos atrayantes por parte de algunas personas ante los mosquitos.

Se concluyó que no exite un olor que atraiga a los mosquitos, sino alguno que los repele y que consigue enmascarar el olor atractivo que para los mosquitos tienen los seres humanos.

Luego de esto, los voluntarios estuvieron durante dos horas en un saco de dormir de aluminio para que se pudieran recoger después los olores desprendidos. Así, se intentará descubrir cuál es el olor que repele.

Con todo esto, los investigadores esperan desarrollar un repelente natural de insectos que resulte seguro e inoloro y que además debería ser más eficaz que los tratamientos actuales, dado que se basa en la selección natural que realiza el propio mosquito.

Y eso no es todo, ya que estos hallazgos podrían permitir el desarrollo de sistemas de control contra las plagas de otros artrópodos, como los ácaros.

Fuentes: La Tercera - EFE - El Universal - El Mundo Salud - Diario médico
Fecha: 22/02/05