Pero Gewirtz ha pensado también probar algunas “contramedidas” a través de fármacos que puedan ayudar a los astronautas a sobrellevar niveles bajos de exposición a la radiación.

Una idea es suministrar antioxidantes a las células. Esto, debido a que la mayoría del daño al ADN no es causado por la radiación misma, sino por los “radicales libres” químicamente reactivos, creados cuando la radiación golpea alguna parte de otra molécula.

Entonces, estos radicales libres ambulatorios se “oxidan”, dañando así el ADN. Remover los radicales libres por medio de antioxidantes, en forma de píldoras, podría ayudar a retrasar o, incluso, detener el daño.

Otro método que se ha considerado es amplificar un sistema natural en las células de las personas para reparar el ADN. Sucede que las células contienen docenas de enzimas especializadas en reparación que constantemente recorren de arriba a abajo las moléculas de ADN, comprobando los daños y haciendo reparaciones.

Aquí viene lo más importante: si tienen éxito, los astronautas en su camino a Marte - donde estarían por lo menos seis meses - no deberían preocuparse de que sus propias fuentes internas de nuevos glóbulos rojos se vayan agotando debido a la radiación.

Y es que, por ejemplo, los astronautas del Apolo absorbieron algunos rayos cósmicos en su camino a la Luna, pero no padecieron mucho a causa de eso, ya que esos viajes fueron cortos... es el daño acumulado de los rayos lo que puede llegar a ser realmente importante.

 

 

Fuentes: Ciencia Astroseti - INFOBAE - Caracol Noticias -
El Universal Deportes
- El Panamaamerica
Fecha: 24/03/05

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