Vacas contaminantes

Un grupo de investigadores de la Universidad de California comprobó que estos rumiantes contaminan cuatro veces más que un auto. Y lo hacen por medio de sus excrementos, ventosidades y eructos, a través de los cuales generan 150 kilos de gas metano al año.

 

Lo que faltaba. Ya no son sólo las chimeneas, los tubos de escape de los autos, las cenizas de las industrias o los gases de la combustión los que contaminan y alteran nuestro planeta. Ahora resulta que existen algunos animales que también dañan el medio ambiente. Es decir, la naturaleza dañando a la naturaleza.

¿Te habrías imaginado alguna vez que las tiernas vacas, que nos proporcionan carne y leche, podrían estar en el grupo de los "contaminantes"? Así es y fue comprobado por un grupo de investigadores de la Universidad de California.

Este equipo, liderado por Frank Mitloeher, estudió a los rumiantes de Central Valley, con el fin de constatar si el alto índice de polución en la zona era consecuencia de las vacas o de los autos que transitaban por la ciudad. Con asombro, comprobó que una vaca lechera puede contaminar ¡cuatro veces más que un auto!, por medio de sus excrementos, ventosidades y eructos.

En esa localidad norteamericana existen 3 millones de vacas, y en un adelanto del estudio los investigadores encontraron que ellas son las responsables de algunos componentes de los gases, conocidos como los Componentes Orgánicos Volubles (Volatile Organic Components).

Imagínate, cada vaca produce tal cantidad de gases por año, que los científicos propusieron que no se permitieran más estos animales en la ciudad, para aminorar la contaminación.

El poder del metano

Pese a que el metano dura menos que el CO2 en la tropósfera (12 años contra 100 años), su capacidad de absorber calor es 24 veces mayor que el CO2. Si sube la temperatura del planeta, los casquetes polares liberarán 10 mil billones de toneladas de metano, intensificando el efecto invernadero.

Pese a que la descomposición del metano produce CO2, el saldo a favor es positivo: por 20 moléculas de metano que se descomponen se libera sólo una molécula de CO2. El punto está en mantener bajos los niveles de metano.

Sin embargo, sileciosamente, hay otra fuente natural que actúa. Se trata de las masas de hielo, que están liberando poco a poco metano.

En estos hielos eternos y casquetes polares este gas está fijado en forma de hidratos de metano. Se estima que almacenan unas 10 mil billones de toneladas. Con las condiciones de temperaturas actuales emiten sólo 5 millones de toneladas anuales.

Sin embargo, si la temperatura sigue aumentando (aunque sea levemente), empezarán a derretirse estas grandiosas masas de hielo y, simultáneamente, serán ellas mismas las que comenzarán a descomponer los hidratos de metano atrapados durante las glaciaciones.

Para entonces la magnitud de esta fuente irá en ascenso. La temperatura se elevará más, se emitirá más gas metano y así sucesivamente. Y esto, sumado a las demás fuentes de metano. ¡Todo mal!.

Y es que un estudio similar que se realizó en Europa concluyó que los rumiantes producen ¡la tercera parte del metano liberado a la atmósfera!. Se calcula que cada vaca emite unos 150 kilos de metano al año.

Para que entiendas un poco más, las vacas producen gas metano cuando digieren su alimento, debido a que no poseen aire en sus estómagos y, por lo tanto, tampoco oxígeno. Pero sí tienen bacterias, y ahí está el gran problema. Estos pequeños organismos transforman químicamente la materia -al igual que cuando nosotros comemos-, con la diferencia de que allí producen metano.

Y no sólo a las vacas les sucede esto, lo mismo les ocurre a las ovejas y a las termitas. Estas últimas liberan el gas cuando digieren madera.

A nosotros los seres humanos no nos sucede, ya que nuestros estómagos son diferentes, aunque sí generamos este gas de otras maneras. Por ejemplo, a través de los arrozales (plantaciones de arroz), los vertederos de residuos (rellenos sanitarios), las filtraciones de oleoductos de gas natural, las pérdidas tanto en la producción como en el transporte de gas natural, las prácticas que involucran la quema de biomasa, los humedales y las minas de carbón.

De hecho, ¡el 70% de las emisiones globales de Metano son de origen humano!.

¿Qué es el gas metano?

El Metano es un gas - un hidrocarburo - que está compuesto por un átomo de carbono y cuatro de hidrógeno. Generalmente se produce cuando hay descomposición anaeróbica de la materia orgánica, es decir, cuando es consumida ("comida") por bacterias en un ambiente sin oxígeno (como sucede con las vacas).

Por lo mismo se puede pensar que es un contaminante natural y que, por lo tanto, el Planeta esta preparado para absorberlo, ya que existe desde millones de años antes de que apareciera el hombre sobre la Tierra y nunca antes fue un problema.

Sin embargo, ahora sí nos preocupa y nos referimos a él como un contaminante. ¿Por qué? Con el metano ocurre lo mismo que con el dióxido de carbono (CO2): no es un compuesto malo en sí mismo, pero el hombre ha comenzado a producir más y más, a tal punto que la cantidad de Metano (y de CO2) ha comenzado a ser un problema. Hasta hace poco más de 100 años su presencia en la atmósfera era menor y relativamente constante, pero hoy estamos consiguiendo que sea cada vez más abundante.

Y es que año a año, más y más vacas, ovejas y otros rumiantes son criados para consumo humano de carnes y lácteos, no sólo en los campos, sino también en las ciudades y en lugares muy próximos a ellas; más materia orgánica es generada y desechada por el hombre para luego ser depositada en basurales y rellenos sanitarios, donde las bacterias la descomponen anaeróbicamente; más terrenos son destinados al cultivo de arroz generando ambientes abundantes en alimento y escasos en oxígeno; además de que aumentamos nuestra utilización de gas natural, y por lo tanto las posibilidades de emitirlo a la atmósfera durante su producción, transporte y uso son mucho mayores.

¿Por qué es peligroso el metano? Debido a que se trata de un gas de efecto invernadero (GEI) que puede atrapar más o menos ¡24 veces más calor que el dióxido de carbono! Es decir, una molécula de Metano añade 24 veces más calor a la atmósfera que una de CO2. Por lo tanto, aún cuando emitimos mucho menos que CO2, el metano contribuye en un 12% al cambio climático global (ver recuadro).

Hay muchas cosas que pueden hacer los agricultores, las empresas de gas natural y quienes manejan los rellenos sanitarios donde se dispone nuestra basura para evitar el aumento de metano en la atmósfera. Pero nosotros también podemos ayudar, disminuyendo la cantidad de basura que se produce, por ende, lo que va a dar a los rellenos sanitarios y, en definitiva, la que termina descomponiéndose y generando emisiones de metano.

 

Fuentes: LUN - Canal RCN - INFOBAE - Ecopibes
Fotos: Familia.cl
02/08/05