Elefantes...ni perdón ni olvido

De acuerdo a un grupo de investigadores, los paquidermos son capaces de guardar rencor y de ser vengativos, por lo que ahora estarían "tomando revancha" de las matanzas que realizó el hombre durante décadas.

 

 

Desde hace ya varias décadas los seres humanos tenemos claro que los elefantes nunca olvidan y que tienen una memoria realmente privilegiada. No obstante, ignorábamos que estos animales utilizan este "don" de la naturaleza para acordarse de todos aquellos que alguna vez los sometieron a maltratos y así "vengarse" de ellos en el futuro.

Así lo aseguró un grupo de investigadores que dio a conocer este descubrimiento en el último número de la revista New Scientist, donde se asegura que los elefantes ni olvidan ni perdonan: sólo se limitan a esperar el momento adecuado para desquitarse, principalmente de los seres humanos... ¿te imaginas?.

Los biólogos decidieron abordar este fenómeno al constatar un repentino aumento de los ataques de manadas de paquidermos contra aldeas de Uganda. En la mayoría de los casos, los animales no buscan comida o bebida, como era habitual en el pasado, sino que se contentan con destrozar las viviendas y los cultivos, y asustar a la población.

Tanta es su agresividad que los habitantes de Bunyaruguru, al oeste del país, ni siquiera se atreven a viajar en bicicleta a los pueblos limítrofes, ya que los elefantes suelen bloquear las carreteras y atacar a los que pasen por ellas.

¿Pero porqué estos animales arremeten así?... Al parecer, esta agresiva conducta se debe a que los animales sufrieron un intenso trauma emocional en su infancia, producto de los maltratos de los seres humanos. En los años 70 y 80, muchas crías contemplaron cómo los cazadores furtivos herían de muerte a sus padres y a importantes miembros de su manada.

En el Parque Reina Isabel de Uganda, por ejemplo, la población de elefantes ha caído un 90 por ciento en las tres últimas décadas y un tercio de los 400 animales supervivientes son menores de cinco años, muchos de ellos huérfanos.

Así, los jóvenes paquidermos crecen traumatizados y sin figuras de autoridad a su alrededor. Con el paso del tiempo, este desequilibrio ha provocado el advenimiento de generación tras generación de "adolescentes" descontrolados que han protagonizado estas oleadas de ataques contra los seres humanos, a los que identifican directamente con su intenso sufrimiento.

De acuerdo a los investigadores, separar prematuramente a un elefante de su manada tiene efectos muy potentes sobre su mente y una de las posibles consecuencias serían estos comportamientos agresivos.

Al ser uno de los mamíferos más inteligentes, los paquidermos son vulnerables a desórdenes mentales similares al síndrome del estrés postraumático, que en el caso humano provoca ansiedad, depresión e insomnio. Los investigadores ya habían detectado este tipo de trastornos neurológicos y de comportamiento en animales de zoológico, pero creen que esta pauta psicológica se ha extendido durante las últimas décadas a aquellos que aún siguen en libertad.

¿Qué se debería hacer?... Los conservadores de las reservas creen que la alternativa más sencilla es disparar a los elefantes que están provocando los problemas, pero de acuerdo a los investigadores, no se puede matar a un animal sin tener en cuenta las consecuencias sobre el resto de miembros de su familia y la posibilidad de desencadenar un nuevo "ciclo de violencia". La idea no es incapacitar a los animales agresivos, ya que eso puede perpetuar el problema en el tiempo.

¡No todos son iguales!

Esta especie animal pertenece a la orden Proboscidea, específicamente a la familia Elephantidae. En el Reino Animal existen dos especies diferentes de elefantes: los del Asia, que generalmente podemos ver en circos y zoológicos, y los africanos, de tamaño mayor y temperamento más violento.

Si miramos a simple vista a un elefante africano y a uno asiático, seguramente los veremos igualitos. Pero, ¡ojo!, a continuación aprenderemos que entre ellos existen grandes diferencias:

- De género: El asiático es del género "Elephas" y el africano del género "Loxodonta".

- Cabeza: El asiático tiene orejas más pequeñas y dos protuberancias en la frente, y el africano posee grandes orejas y cráneo aplastado, además de colmillos inmensos.

- Trompa: La trompa del africano termina en dos puntas, una en la parte superior y otra en la inferior de la trompa; y la del asiático sólo termina en una, en la parte superior de la punta de la trompa.

- Costillas y vértebras: El asiático tiene 19 costillas y 33 vértebras, mientras el africano tiene 21 y 26, respectivamente.

- Altura: El africano mide 4 metros y el asiático, tres metros.

- Tiempo de gestación: La elefanta africana tiene a su cría en el vientre durante 22 meses, mientras la asiática sólo 21 meses.

- Hábitat: El elefante africano - que evita las zonas desérticas - vive en las orillas de ríos y lagos, las sabanas, las estepas y los bosques. El paquidermo asiático vive en la jungla y las sabanas herbosas.

- Costumbres: Los elefantes asiáticos son muchísimo más pacíficos que los africanos, por eso se los domestica.

- Alimentación: El elefante asiático come hierbas, corteza de árbol, hojas y raíces; un adulto puede consumir hasta 150 kg. de comida al día. Por su parte, el africano se alimenta de hierbas, corteza de árbol y arbustos, y puede consumir 170 kg. de alimentos diarios.


¿Sabías que los elefantes africanos guardan "luto" por sus parientes?
Aquí puedes leer más acerca de ello.


 

Fuentes: La Tercera - La Razón - ABC - Cambio Sonora - CPN Radio - EFE - Clarín
Fotos: Familia.cl
21/02/2006