20 mitos educativos ¿Llegó la hora de jubilarlos?

Que los niños no deben jugar "a las tacitas"; que cuando están creciendo les duelen los huesos; que las actividades extraprogramáticas perjudican el rendimiento académico...estas y otras clásicas creencias son analizadas en este artículo.


Por: Elena López
Fuente: Edufam
 
¿Quién no ha oído alguna vez decir a la abuela que los chicos no deben jugar a las tacitas?
De boca en boca, cientos de estas afirmaciones han pasado de generación en generación como si de un legado se tratase.
Hoy, en cambio, gracias a los últimos avances pedagógicos, muchos de estos mitos han sido desterrados y otros, en cambio, aún continúan vigentes... Siempre en beneficio de una educación más eficaz, científica y humana.
 
1.-Los niños no juegan con tacitas.
  A esta edad que los chicos jueguen a las comiditas no indica nada extraño. Por el contrario, esta actitud demuestra que el niño se encuentra en una etapa de su vida en la que su imaginación le conduce a imitar todo aquello que le rodea.
Si el chico observa a diario como sus padres cocinan o van a comprar, es normal que él imite estas actitudes en sus juegos.
En ello consiste precisamente este período de simulación que no suele prolongarse pasados los 6 o 7 años.
Diferente sería que superada esta edad un chico continuase jugando con las muñecas de su hermana. Entonces sí podría, aunque no necesariamente, existir un problema.
 
2.- La letra con sangre entra
  Conseguir que un niño asimile las asignaturas no depende tanto de la autoridad del profesor como de que éstas se le presenten amenas, comprensibles e, incluso, entretenidas.
Sólo si se consigue despertar el interés del niño por aprender se podrán alcanzar la mayoría de los objetivos educativos propios de esta edad.
 
3.-El buen rendimiento académico es sinónimo de bienestar emocional.
El 15% de los niños de 6 años presenta problemas de personalidad aún manteniendo un alto rendimiento escolar. Y es que, los resultados académicos, por muy satisfactorios que sean, no son reflejo de un desarrollo personal adecuado y mucho menos de bienestar emocional.
 
4.- Llorar es cosa de niñas
 Durante los primeros años de vida, impedir a un niño que llore por el simple hecho de ser varón no suele resultar muy positivo.
De hecho, todos los chicos, sea cual sea su sexo, necesitan expresar sus sentimientos y las lágrimas son una forma como otra cualquiera de hacerlo.
Sólo así podrán alcanzar ese equilibrio emocional que les convertirá en unos adultos abiertos y expresivos el día de mañana.
 
5.- Cuando los niños crecen les duelen los huesos.
  Esto no es literalmente cierto. De hecho, no es el hueso el que duele sino los músculos y tendones que se insertan en él. El hueso crece mucho más rápido que ellos y provoca una tirantez o ligero dolor. Esta es la principal causa de las molestias que sienten los niños a esta edad.
 
6.-Las actividades extraescolares perjudican el rendimiento escolar del niño.
  La mayoría de los educadores y psicólogos infantiles opinan que realizar actividades o tener aficiones fuera de las tareas propias del colegio suele ser muy positivo para el desarrollo del niño.
Gracias a ellas puede llegar a adquirir una gran facilidad para relacionarse con los demás y mejorar su comportamiento, además de ampliar sus inquietudes a la hora de divertirse.
En cualquier caso, participar en actividades extraescolares no quiere decir que no se reserve un cierto tiempo libre para jugar. De hecho, a estas edades los ratos de ocio resultan imprescindibles para los pequeños.
 
7.-La herencia predomina sobre el ambiente como factor determinante en la formación del niño.
 Las últimas investigaciones realizadas por centros especializados de EE.UU., Japón y Europa han puesto de manifiesto que en el área educativa la influencia del ambiente externo, los padres y la familia en primer lugar, pueden ser decisivos en el proceso de formación.
De hecho, lo que el niño aprende a través del ambiente a lo largo de su vida puede llegar a tener tanta importancia como las capacidades innatas.
Por ello, conviene prestar atención y valorar en su justa medida la enseñanza que se ofrece a los niños en casa a diario.
 
8.-Un niño que no para quieto es un niño hiperactivo.
  La hiperactividad es algo más que el puro nerviosismo de un niño de poca edad. Se encuentra originada por una disfunción cerebral mínima que requiere tratamiento psicológico. La mayoría de los niños hirperactivos que padecen este problema consiguen superarlo, en cierta medida, gracias a los tratamientos que desde hace años se vienen utilizando.
Sin embargo, los casos de hiperactividad son poco habituales. Precisamente por ello, no todos los niños que no paran quietos tienen realmente un problema de hiperactividad. El nerviosismo que muchos de ellos manifiestan se debe, simplemente, a que necesitan un mayor espacio para calmar su gran actividad.
 
9.-“Te has portado mal y ya no te quiero”.
  Realizar esta afirmación con la intención de rectificar una determinada conducta de nuestro hijo no suele ser muy acertado.
A estas edades, el niño necesita sentirse valorado, aceptado y amado tal como es. Es un período para reforzar su autoestima y para ello es fundamental que los padres muestren su cariño, incluso cuando haya que regañarle porque haya hecho algo mal.
Con afirmaciones como: "Estoy triste porque te has portado mal", no sólo conseguiremos que el chiquillo modifique su actitud sino que además, no se sentirá rechazado.
 
10.-Si el niño tiene miedo por la noche, lo mejor es que duerma contigo en tu cama.
 Acostumbrarle a dormir con música relajada, acariciarle el pelo, contarle un cuento... Cualquier solución será mejor que permitirle dormir en nuestra cama cada vez que tenga una pesadilla. Lo importante es que el niño comience a enfrentarse a sus miedos a la vez que se habitúa a dormir sólo sin necesidad de ayuda.
Por ello, en estos casos, conviene hacer uso de la firmeza en combinación con la ternura para hacer entender al chiquillo lo importante que es que aprenda a dar este paso.
 
11.-Para educar a un niño es necesario renunciar a los mimos.
 Mimar y consentir a un hijo es maleducarlo, pero ofrecerle mimos es sencillamente responder a su necesidad de sentirse querido. Sea a la edad que sea, el niño necesita que sus padres lo acaricien, lo abracen y le den besos a menudo. Las expresiones de cariño y el contacto físico son una necesidad vital para él de la que dependerá, en gran parte, su desarrollo afectivo y psicológico.
 
12.-"Eso no es verdad. Eres un mentiroso".
 A la hora de regañar a nuestro hijo pequeño, todos los padres solemos utilizar frases como ésta con la intención de que el niño sea consciente del daño que ha causado.
Conviene, en cambio, prescindir de ellas. El niño es bueno y debe saberlo. Lo único que ocurre es que ha hecho algo mal. Si conseguimos que nuestro hijo comprenda esta simple diferencia estaremos ayudándole, realmente, a que no lo vuelva a hacer.
Además, para educar en positivo es conveniente que nuestras críticas sean, también, positivas. Para conseguirlo podemos decirle: "Que raro que me digas eso porque tú siempre dices la verdad. ¿Seguro que es así?"
 
13.-Para quitar el vicio de chuparse el dedo lo mejor es mojárselo en vinagre.
  Si un niño continúa chupándose el pulgar después de dos años y medio conviene averiguar las causas de su empeño. Puede que se trate de un trastorno físico o de carácter que le hace sentirse inseguro o especialmente tímido.
Después de descubrir la causa será necesario encontrar una solución que satisfaga todas sus necesidades de cariño, comprensión y autoestima.
Mojarle el dedo en vinagre o propinarle un cachete no sólo son remedios ineficaces sino que, incluso, pueden tener consecuencias perjudiciales para el pequeño.
 
14.-Los niños gorditos están más sanos que los delgados.
La gordura o la delgadez no son síntomas de buena o mala salud. Por el contrario, un mal hábito alimenticio que provoque exceso de peso a un niño puede ser el detonante de
futuros problemas. Colesterol, obesidad.. para evitar este tipo de trastornos conviene alimentar a los pequeños de una forma equilibrada.
 
15.-Todos los niños pasan por la "crisis de los seis años".
  No todos los niños atraviesan esta etapa de igual forma como tampoco los síntomas son tan escandalosos y visibles en todos los casos, pero es cierto que la “crisis de los seis años” existe.
De hecho, los seis años marcan, dentro del desarrollo del niño, una importante etapa de transición que conlleva toda una serie de reacciones fisiológicas y psíquicas.
Durante unos meses se sienten desorientados, incómodos e, incluso, con miedo por lo que reaccionan, a veces, de forma desproporcionada, violenta o desconcertante.
Psicólogos y pedagogos han calificado esta etapa como una "miniadolescencia". También es cierto que crisis similares se producen, de igual modo, a los 3 años y posteriormente con la llegada de la pubertad.
 
16.-Trasladar al niño a su cuarto antes del año puede provocarle un trauma.
  Sacar al niño de la habitación conyugal cuando sólo tiene unos meses es realmente duro, sobre todo para los padres que se tienen que levantar por la noche, pero de ninguna forma se trata de una crueldad hacia él, sino de una medida necesaria y que no tiene que llegar a ser traumática.
De hecho, cuanto antes se realice el traslado menos consciente será el niño del cambio y por tanto le costará menos. Esta transición suele ser más dura a partir del año.
 
17.-Es imposible que un niño disléxico llegue a superar su enfermedad.
 La dislexia es una dificultad concreta para reconocer ciertas letras, que desarrolla el 10% de los niños en la primera etapa de su escolarización. Superar la dislexia es posible.
Para hacerlo padres y profesores tendrán que prestar una especial atención a la capacidad de aprendizaje del niño durante sus primeros años y a los posibles problemas de lateralidad que podrían ir acompañados de dificultades motrices.
 
18.-A los niños zurdos hay que obligarles a utilizar la mano derecha.
 El cerebro de ser humano se encuentra dividido en dos hemisferios. Alrededor de los 5 ó 6 años, uno de estos dos hemisferios se define como dominante. Es entonces cuando el niño desarrolla una acusada preferencia en el uso del lado de su cuerpo controlado por ese hemisferio volviéndose, de este modo, diestro o zurdo.
Precisamente por ello, hay que dejar muy claro que la zurdera no es ningún defecto y en consecuencia no conviene obligar a un niño zurdo a utilizar la mano derecha.
En muchas ocasiones, puede llegar a crear al chiquillo confusión, falta de coordinación motriz, escasa orientación espacial e, incluso, dislexia al tener que trabajar con el hemisferio no-dominante.
 
19.-A un niño inapetente conviene obligarle a comer
 Si un niño es alegre y juguetón y su peso se mantiene dentro de la normalidad, no debemos preocuparnos de si un día o dos come menos de lo normal. De hecho, el tamaño de su estómago, no es tan grande como el de un adulto por lo que su plato tampoco deberá serlo.
En cualquier caso, conviene tener claro que más que la cantidad es la variedad y calidad de los productos alimenticios lo que debemos tener en cuenta a la hora de alimentar a nuestro pequeño.
 
20.-Un niño bien abrigado no suele acatarrarse.
 Lo mejor para evitar que el niño se acatarre es acostumbrarle, desde pequeño, a regular su temperatura corporal evitando abrigarle en exceso, dentro y fuera de casa.
Para conseguirlo suele dar buenos resultados mantener la temperatura del hogar constante, siempre entre los 10-11 grados centígrados. A esta temperatura, el niño suele sentirse cómodo sin necesidad de llevar demasiada ropa y, lo que es aún más importante, sin llegar a acatarrarse.
 
En resumen...

-Cada niño es un mundo. Precisamente por ello no conviene caer en las generalidades. La educación debe ser individualizada adaptándose en cada caso a la personalidad de nuestro hijo.
 
-A la hora de educar a nuestros hijos, no es aconsejable hacer distinciones en función de su sexo. Niños y niñas necesitan el mismo tipo de autoridad, comprensión e incentivos de carácter educativo. Esto no quiere decir que no potenciemos las características de su personalidad específicamente femeninas o varoniles. De hecho, esta actitud es, por lo general, muy recomendable.
 
-No todos los niños se desarrollan al mismo tiempo o siguiendo un determinado calendario. Por ello, conviene evitar las comparaciones con sus hermanos u otros chicos o chicas conocidos pues, lo único que conseguiremos es acomplejar a nuestro propio hijo.
 
-En educación también es plenamente aplicable el dicho popular "más vale prevenir que curar". Conviene que de vez en cuando reflexionemos sobre el tipo de hombres y mujeres que deseamos que sean nuestros hijos e ir moldeando su personalidad hacia esos ideales desde que nacen.
 
-Alabar y premiar con frases "qué bien lo has hecho, cómo me gusta", "cómo me voy a poner de contenta cuando recojas los juguetes" es mucho mejor que castigar o decirle "mira que sucio te estás poniendo. Es que sólo sabes comer como un cerdo".
 
-En caso de tener alguna duda en lo que a la educación de nuestros hijos se refiere, conviene consultar directamente con especialistas en la materia. El personal docente de su colegio, el médico de toda la vida, libros y revistas de confianza... todos ellos nos ayudarán a despejar nuestras incógnitas.